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Juana Azurduy: figura de la independencia latinoamericana que reivindica el papel de las mujeres

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Alcanzó la gloria en el campo de batalla pero acabó muriendo en soledad y pobreza y hubo que esperar 100 años más para la reivindicación de su legado.
Juana Azurduy: figura de la independencia latinoamericana que reivindica el papel de las mujeres

Juana Azurduy nació el 12 de julio de 1780 en Toroca, población del departamento de Charcas que entonces se incluía en el Virreinato del Río de la Plata, que actualmente es Bolivia. Su figura se reivindica como símbolo de la hermandad entre Bolivia y Argentina y de todas las mujeres que intervinieron en la lucha por la independencia de los pueblos latinoamericanos.

Murió en la soledad y la pobreza, lejos de los laureles que llegó a cosechar en el campo de batalla y que le supusieron alcanzar el grado de coronel del ejército otorgado por el propio Simón Bolívar. Pasarían 100 años para que su legado fuera reconocido y reivindicado en los dos países que le deben en parte su independencia.

En la persona de Juana Azurduy se reconoce hoy en día a todas las mujeres que intervinieron en los combates por la independencia de los pueblos indígenas y mestizos y que, integradas en las distintas milicias, pelearon contra la Corona española en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

Primeros años: el forjado de un carácter libre

Los primeros años de su niñez los pasó junto a su madre, Eulalia Bermúdez, de origen mestizo, y su padre Matías Azurduy, criollo blanco propietario de varias fincas en zonas rurales de Chuquisaca. Aunque los dos fallecieron cuando ella era aún pequeña, les dio tiempo a inculcarle un carácter libre y rebelde que le acompañaría el resto de su vida.

Aprendió a montar a caballo, a realizar labores agrícolas y a hablar quechua y aymara, gracias a acompañar a su padre a recorrer las comunidades indígenas que habitaban sus tierras.

Tras quedar al cuidado de unos tíos y pasar un tiempo en un convento, contrajo matrimonio a los 19 años con Manuel Asencio Padilla, hijo de los hacendados vecinos, con quien tendría cinco hijos, cuatro de los cuales morirían a muy temprana edad enfermos de malaria mientras se desarrollaba la lucha por la liberación.

Un matrimonio guerrillero

El matrimonio Padilla luchó hombro con hombro contra el poder colonial español y formaron parte de los procesos independentistas del primer tercio del siglo XIX. Ambos lideraron la Republiqueta de La Laguna, como se conoce a la guerrilla independentista del Alto Perú, actualmente Bolivia, que luchó entre 1813 y 1817 contra la Corona española.

Entre otros hitos, creó un cuerpo de Amazonas compuesto por 25 mujeres combatientes y desempeñó un papel crucial en numerosas batallas.

Como reconocimiento a sus actos de valentía, el director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón, le otorgó el cargo de Teniente Coronel en 1816.

Ese mismo año perdió a sus cuatro hijos mayores a causa del paludismo e inmediatamente después a su marido, que murió a manos de las tropas realistas.

Continúa la lucha y cae en el olvido

A pesar de tan grandes pérdidas, continuó su batalla por librarse del yugo español. Se alistó en el ejército de Martín Miguel de Güemes, a quien conocía con anterioridad y a quien tenía en estima.

Sin embargo, tras el asesinato de Güemes se vio obligada a dejar las tropas y volvió a Chuquisaca en compañía de la única hija que le quedaba con vida, que en aquel momento contaba con 11 años.

En abril de 1825 Simón Bolívar la ascendió a coronel y le otorgó una pensión que recibiría tan solo durante los siguientes cinco años.

Tras la proclamación de la independencia de Bolivia, ese mismo año, Azurduy intentaría recuperar las propiedades que había dejado para dedicarse a la acción militar. Solo consiguió volver a detentar la propiedad de una hacienda que, años después, debió malvender debido a sus necesidades económicas.

Pasó sus últimos años viviendo en condiciones muy vulnerables, acompañada por un niño con discapacidad, hijo de unos parientes lejanos. Falleció en el olvido el 25 de mayo de 1862 a la edad de 81 años y su cuerpo fue enterrado en una fosa común del cementerio local.

Un siglo para el reconocimiento

Cien años más tarde, sus restos fueron exhumados y trasladados a un mausoleo construido en la ciudad boliviana de Sucre.

Hoy en día, en Bolivia, una provincia del departamento de Chuquisaca lleva su nombre, así como el antiguo aeropuerto de la ciudad de Sucre. Además, en 2009, el entonces presidente Evo Morales instituyó un bono de unos 260 dólares para las mujeres embarazadas y los niños menores de dos años que llamó Bono Juana Azurduy de Padilla.

A nivel póstumo, ese mismo año el Senado de Bolivia le ascendió al grado de mariscal de la República, declarándola 'Libertadora de Bolivia', siendo la primera mujer en ascender al grado máximo militar.

En Argentina también varias instituciones llevan su nombre, incluido el Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres y diversas escuelas y centros de formación profesional. Además, su imagen decora el Salón de Mujeres Argentinas de la Casa Rosada, sede del Gobierno.

También en Argentina se declaró en 2007 la fecha de su natalicio como el 'Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América' y en 2009 se le ascendió de teniente coronel a generala del Ejército argentino.

En los dos países se imprimieron billetes con su rostro como ilustración.

En 2010 Argentina y Bolivia acordaron declarar la fecha del nacimiento de Azurduy como Día de la Confraternidad Argentino-Boliviana, con el propósito de resaltar la figura de la guerrillera como un símbolo de la identidad histórica que une a ambos pueblos.

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