El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
A fondo

El caso 'Epstein suramericano' que sacudió a la élite de todo un país

Publicado:
El escándalo impactó en la política y la prensa.
El caso 'Epstein suramericano' que sacudió a la élite de todo un país

A principios de los años 2000, empresarios, políticos y medios de comunicación fueron salpicados por uno de los escándalos de pedofilia más graves de la historia de Chile, que culminó con varias condenas y el descrédito de una falsa víctima.

La historia que conmocionó a la opinión pública chilena presenta rasgos estructurales comunes a otros escándalos de abuso sexual vinculados al poder económico y político, como el de Jeffrey Epstein, el empresario estadounidense acusado de manejar una red internacional de tráfico sexual que explotaba a víctimas menores de edad. A pesar de que el magnate se habría suicidado en la cárcel, en 2019, la investigación judicial sigue adelante y repercute en EE.UU.

El caso de Chile, que se cerró por completo, tuvo como protagonista a Claudio Spiniak, un acaudalado empresario que en 2003 fue acusado de encabezar una presunta red de pedofilia.

Aparentemente, el magnate ofrecía "fiestas privadas" en algunos de los barrios más elegantes de Santiago, en donde él y sus invitados abusaban de menores de edad de ambos sexos. Las víctimas vivían en situaciones de vulnerabilidad y eran captadas en las calles.

Los pedófilos filmaban sus crímenes. Por eso, cuando Spiniak fue detenido a sus 55 años, se le acusó de participación en una red de pederastia, promoción de la prostitución y producción de material pornográfico.

Implicados

La investigación era lo suficientemente potente para atraer el interés de los medios de comunicación, pero terminó de detonar cuando la diputada Pía Guzmán, del partido conservador Renovación Nacional, aseguró que en esta trama estaban involucrados senadores que acudían a las "orgías" de Spiniak.

Las especulaciones estallaron hasta involucrar a Jovino Novoa, funcionario de la dictadura de Augusto Pinochet y fundador de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI). En el escándalo también fue salpicado Carlos Bombal, militante de la UDI; Nelson Ávila (Partido Radical), Carlos Cantero (Renovación Nacional) y Andrés Zaldívar (Partido Demócrata Cristiano).

La trama se intensificó en noviembre de 2003, cuando el privado Canal 13 emitió una entrevista a Gemita Bueno, una joven de 20 años que aseguraba que había sido llevada a la casa del empresario cuando era menor de edad. Según su testimonio, los senadores Novoa y Ávila eran asiduos a las "fiestas" de Spiniak.

Hasta ese momento, aunque las víctimas ya habían declarado ante la justicia, ninguna había involucrado a políticos, sino a empresarios y a otros acusados. La declaración de Bueno remeció la política chilena.

No obstante, nueve meses después, Bueno reconoció que había mentido y enfrentó una condena por falso testimonio. La joven dejó para la historia una frase que todavía hoy es recordada por la magnitud de sus implicaciones: "Me pasé a todo Chile por la raja", un modismo que significaba que había hecho algo extremo que nadie esperaba: mentir para involucrar a poderosos políticos en una causa por pedofilia.

El Canal 13, el primer medio que había validado sus declaraciones, fue blanco de desprestigio por parte de la opinión pública y su director fue obligado a renunciar. Además, enfrentó una demanda de los senadores que habían sido acusados sin pruebas.

Las críticas se expandieron a gran parte de la prensa por el morbo con el que habían tratado el caso. También hubo un extenso debate sobre la responsabilidad y ética que debían tener los periodistas al abordar los casos de abuso sexual infantil. 

Impacto político

El daño político de la falsa testigo ya estaba hecho. En ese momento, la derecha y centroderecha se aglutinaban en la Alianza por Chile de la que formaba parte la UDI y Renovación Nacional (RN), pero la coalición quedó sumida en una fuerte crisis con pleitos y divisiones.

Ello se debió a que Pía Guzmán, la diputada de RN, había afectado con sus denuncias, y sin pruebas, a sus compañeros Novoa y Bombal (UDI) y Cantero (RN). 

En 2004, el escándalo se convirtió en uno de los factores que influyó electoralmente a la Alianza, que perdió las elecciones municipales frente a la izquierdista Concertación por la Democracia. Las peleas internas llegaron a tal escala que, en 2005, la Alianza ni siquiera pudo presentar a un candidato único. Así, RN postuló a Sebastián Piñera y la UDI, a Joaquín Lavín.

Ese año, la progresista Michelle Bachelet triunfó en la primera vuelta con el 45,6 % de los votos y selló su victoria en el balotaje. Los sufragios de Piñera y Lavín, en la primera ronda, sumaron 48,6 % de las boletas, lo que implicaba que, en caso de que la Alianza hubiera tenido una sola candidatura, podría haber superado a Bachelet.

Pero el golpe del caso Spiniak era muy reciente, a pesar de que los políticos de la Alianza ya estaban libres de todo cargo.

Fue en 2009 cuando la Alianza se recompuso y volvió a unirse en la Coalición por el Cambio, que postuló a Piñera, quien ganó así su primera presidencia.

Piñera asumió el poder en una ceremonia que presenció Novoa, como presidente del Senado, quien había estado a punto de ser desaforado por las falsas acusaciones de Gemita Bueno. Pía Guzmán, por el contrario, no pudo seguir con su carrera política.

Condenas

Con los políticos ya fuera del caso, la atención se centró en Spiniak. En 2008, después de un largo y complejo proceso, la Corte Suprema lo condenó a 12 años de prisión al encontrarlo culpable de los delitos de abuso sexual contra cinco menores, promoción de la prostitución y producción de material pornográfico. En 2016 quedó en libertad.

El fallo fue polémico, ya que los jueces consideraron que no se había comprobado la existencia de una red de pedofilia y, por lo tanto, de asociación ilícita. También fueron condenados Miguel Quiroga, Ezequiel Martínez, Héctor Torres, José Alegría, Pablo Abazolo y Julio López.

Nunca se supo con certeza quiénes acudían a la casa de Spiniak, ya que los carabineros que participaron en los allanamiento "perdieron" 22 casetes con filmaciones de las "fiestas", a pesar de que eran una prueba fundamental para girar más órdenes de aprehensión. La "desaparición" de ese material sensible permitió que muchos involucrados permanecieran anónimos e impunes.

RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7