El Gobierno venezolano se pronunció este sábado luego del primer ataque aéreo perpetrado por EE.UU. contra la ciudad de Caracas "y los estados Miranda, Aragua y La Guaira", tildado como una "gravísima agresión militar".
"Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas", indica un comunicado oficial, divulgado horas antes de que se confirmara el secuestro y extracción del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, por parte de EE.UU.
En la madrugada se escucharon detonaciones en varios puntos de la capital venezolana. Reportes de redes sociales también indican el sobrevuelo de helicópteros y, de acuerdo a partes preliminares de las autoridades locales, el ataque militar habría dejado daños materiales y civiles.
🪖Vehículos blindados cerca del Palacio Presidencial de MirafloresVehículos blindados venezolanos fueron captados en las calles de Caracas cerca del Palacio Presidencial de Mirafloreshttps://t.co/09VwL60TaBpic.twitter.com/jjLhXWz8la
— RT en Español (@ActualidadRT) January 3, 2026
En el comunicado inicial, Caracas advirtió que el objetivo de los ataques "no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación".
Pese a las presiones, Venezuela advirtió a EE.UU.: "No lo lograrán. Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino. El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un 'cambio de régimen', en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores".
En medio de la situación, se ha ordenado la implementación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, con el propósito de "proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada".
"Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista", indica el comunicado. Del mismo modo, Caracas adelantó que acudirá ante el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas (ONU), el Secretario General de dicha organización, la Comunicad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Movimiento de países No Alineados (MNOAL) para exigir "la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense".
Por otra parte, Venezuela advirtió que se reservará "el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger a su pueblo, su territorio y su independencia", al tiempo que instó a la solidaridad internacional para repudiar la agresión extranjera.
Escalada de agresiones
La agresión aérea ocurre en medio de una escalada de agresiones que inició desde agosto pasado, con el inusual despliegue de un operativo militar en el Caribe, frente a las costas del país suramericano, lo que ha dado paso a bombardeos contra pequeñas embarcaciones acusadas sin pruebas de traficar drogas, amenazas de incursión contra Caracas y la incautación de buques petroleros, en actos calificados como "robo" y "piratería" por parte de Gobierno venezolano.
En las últimas semanas, el discurso de la Casa Blanca ha cambiado. Lo que en un principio se presentó como una estrategia contra el tráfico de drogas ha virado hacia el deseo explícito de apropiarse del petróleo del país suramericano que, en opinión del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha sido "robado" por Venezuela.

