Manifestantes en Irán vandalizaron una mezquita, según un video, publicado por medios locales.
هؤلاء هم متظاهرو الحرية الإيرانيون كما تصفهم أمريكايقتحمون مسجداً ويحطمون كل ما في داخله ويمزقون القرآنهؤلاء من سوف يحترمون الأديان والقوميات المتنوعة في إيران !بل هي قنبلة موقوتة إن انفجرت لن تحرق إيران فقط بل ستصل آثارها سريعاً إلى بلداننا العربيةهؤلاء تحديداً من تريدهم… pic.twitter.com/6m80FvE28W
— Tamer | تامر (@tamerqdh) January 11, 2026
Las imágenes muestran a decenas de manifestantes arrojando objetos y destruyendo el mobiliario y la ornamentación del templo.
Anteriormente, Qodratollah Mohammadi, jefe del Departamento de Bomberos de Teherán, declaró que los manifestantes incendiaron 26 viviendas y perpetraron ataques incendiarios contra 34 mezquitas, 40 bancos, 15 centros comerciales, 13 edificios gubernamentales y 50 vehículos, incluidos automóviles de servicios públicos.
Por su parte, el presidente del país, Masoud Pezeshkian, había vinculado previamente las acciones de los manifestantes con fuerzas extranjeras. "Introdujeron terroristas del extranjero. Incendiaron mezquitas. Incendiaron a personas, decapitaron a algunas. Estas personas no pertenecen a este país. Si alguien pertenece a este país, que proteste, y escucharemos su protesta, la atenderemos y la resolveremos. Están matando a personas inocentes en el lugar, provocando incendios; esto es inaceptable", declaró Pezeshkian.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, que han estado activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, y se han expandido por todo el país.
Las demandas de los manifestantes se centran en el deterioro de las condiciones de vida, y están marcadas por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el descontento con la gestión gubernamental.
El presidente estadounidense amenazó con intervenir en Irán si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó el lunes que EE.UU. está considerando una intervención dirigida a apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar protestas como parte de una "guerra blanda", advirtiéndoles severamente que no interfirieran en los asuntos internos de la República Islámica.

