El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
A fondo

Provocación que salió mal: сómo dos patrulleros soviéticos expulsaron de sus aguas dos buques de guerra de EE.UU. en 1988

Publicado:
El 12 de febrero de 1988, marineros soviéticos se enfrentaron a buques de guerra estadounidenses cerca de las costas de la URSS. ¡Y salieron victoriosos! "No actuábamos solos: todo el país estaba detrás. Comprendimos que, sí, podíamos morir, pero sin duda seríamos vengados", recordó el ex primer oficial de la nave soviética.
Provocación que salió mal: сómo dos patrulleros soviéticos expulsaron de sus aguas dos buques de guerra de EE.UU. en 1988

Un incidente ocurrido en 1988 frente a la costa de Crimea pudo haber desencadenado una crisis militar similar a la Crisis de los misiles de Cuba de 1962.

El 12 de febrero de 1988, en un momento en que el último líder de la URSS, Mijaíl Gorbachov, buscaba un acercamiento con Estados Unidos, y quedaban solo tres años hasta que la Unión Soviética dejase de existir, dos barcos de la Armada estadounidense, entraron en aguas territoriales soviéticas.

"Nosotros, oficiales soviéticos de la Flota del Mar Negro, servimos en una época en la que las fuerzas armadas aún se encontraban a un nivel requerido. Pero la situación ya se encaminaba al colapso. La URSS se debilitaba políticamente. Así que nuestros 'amigos' de la OTAN nos ponían a prueba constantemente", recordó Valeri Kulikov, entonces el primer oficial del Bezzavetny, la nave soviética que protagonizó el evento.

En aquella situación, el crucero de misiles guiados USS Yorktown y el destructor USS Caron de la Armada estadounidense ignoraron las advertencias de los buques de patrulla soviéticos Bezzavetny y SKR-6 y entraron en aguas territoriales soviéticas. Marineros soviéticos interceptaron los buques y, al no contar con permiso para usar armas, los embistieron.

Base legal

Durante sus maniobras en 1988, el principal objetivo de la Armada estadounidense frente a la costa de Crimea era demostrar el derecho a la libre navegación, alegó el Pentágono.

Washington no reconocía la Ley de Fronteras Estatales de la Unión Soviética de 1982, en concreto los principios que rigen la delimitación de fronteras marítimas. Mientras la ley soviética asumía que la zona de 12 millas de aguas territoriales se medía desde la llamada "línea de base" (recta), que conectaba todos los cabos salientes de la costa, EE.UU. argumentó que el derecho internacional exigía que las aguas territoriales se midieran desde cada punto de la costa.

Esto dio lugar a varias zonas en disputa, que la URSS consideraba aguas territoriales, pero otros países consideraban neutrales. Una de estas zonas se encontraba precisamente en la región de Crimea.

Los antecedentes de la historia

USS Yorktown y USS Caron ya se habían acercado a la costa de Crimea dos años antes, pero sin colisión alguna. Maniobraron cerca de la base principal de la Flota del Mar Negro de la URSS en Sebastopol, teniendo sus radares activados. También simularon preparativos para el lanzamiento de un misil. Sin embargo, el mando soviético se limitó a emitir una nota oficial de protesta, contó ex capitán de la fragata soviética Bezzavetny, Vladímir Bogdáshin.

Según Bogdáshin, su barco tenía dos misiles de crucero en lugar de cuatro, su tamaño era la mitad del Yorktown y la nave estadounidense desplazaba tres veces más que el intruso.

El patrullero soviético SKR-6, comandado por el capitán Anatoli Petrov, tenía aproximadamente una cuarta parte del tamaño del destructor USS Caron. 

Primero, la fragata SKR-6 se acercó al Caron, y tres minutos después, la fragata Bezzavetnyy se acercó al Yorktown.

La embestida

A los estadounidenses les llevó un tiempo comprender qué tramaban los soviéticos. Los marineros fuera de servicio se congregaron en la cubierta del Yorktown, riendo, fotografiando el Bezzavetny y el SKR-6, gritando y haciendo gestos ofensivos a los marineros soviéticos. Pero pronto se acabó la diversión.

El primer ataque no fue del todo exitoso para los marineros soviéticos: el Bezzavetny 'rozó' el crucero estadounidense de refilón en el costado, y el intruso simplemente aumentó la velocidad sin cambiar de rumbo. Pero los patrulleros soviéticos mantuvieron la velocidad y se prepararon rápidamente para un segundo ataque, que resultó ser mucho más existoso.

"Destruimos el sistema de misiles Harpoon del Yorktown, los contenedores de lanzamiento y los propios 'arpones', dañamos la plataforma para helicópteros y desgarramos ligeramente el costado", contó Kulikov, ahora miembro del Comité de Defensa y Seguridad del Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso), quien se desempeñaba entonces como el primer oficial del Bezzavetny.

Antes del ataque, el capitán de la nave soviética, Vladímir Bogdáshin, ordenó bajar ligeramente el ancla, permitiéndole oscilar ampliamente y actuar como una maza. Esta decisión tuvo resultados impresionantes: tras el impacto, el impulso del ancla la arrastró hasta la cubierta del crucero, dañando gravemente el helipuerto, y la cadena del ancla arrastró todo a su paso y se atascó en la popa de la nave estadounidense. Cuando los barcos comenzaron a separarse, la cadena se rompió y el ancla voló hacia el lado opuesto del crucero, destruyendo todo en la cubierta.

El propio Bezzavetny también sufrió graves daños tras el segundo ataque. Además de perder el ancla, se formó un agujero en el casco. Más tarde se descubrió que las hélices del crucero estadounidense también habían dañado la embarcación.

Sin embargo, el buque patrulla seguía navegando. Y el peligro aún no había terminado para la relativamente pequeña nave soviética, ya que el crucero y el destructor estadounidenses intentaron a aplastarla por ambos lados.

El capitán Vladímir Bogdáshin, en respuesta, ordenó apuntar contra sus rivales los lanzadores de bombas de profundidad.

Como resultado, los barcos estadounidenses abandonaron apresuradamente las aguas territoriales soviéticas. "Tenían que cruzar el Bósforo de nuevo", recordó Bogdáshin, "y, al parecer, no querían mostrar a los turcos que habían sido gravemente alcanzados. Así que eliminaron toda evidencia visible de los daños del barco: lanzamisiles, barandillas del helipuerto, y lo arrojaron todo por la borda", precisó.

"No actuábamos solos: todo el país estaba detrás. Había sistemas de defensa costera, aviones, nuestros helicópteros, guardias fronterizos; todos estaban allí. Comprendimos que, sí, podíamos morir, pero sin duda seríamos vengados", concluyó el ex primer oficial de la nave soviética.

Consecuencias políticas del incidente

El comandante del Yorktown fue destituido. El Senado estadounidense congeló la financiación de todas las misiones de reconocimiento de la 6.ª Flota estadounidense en el Mediterráneo y el mar Negro durante seis meses.

Tras la investigación del incidente en la URSS, el capitán Bogdáshin fue absuelto e ingresó en la Academia Naval. 

Después de que la Armada soviética mostró sus dientes, los buques de la OTAN no se acercaron a menos de 190 kilómetros de la costa soviética.

RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7