El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó este martes que el antiguo orden internacional basado en reglas ha llegado a su fin e instó a las potencias medias a unirse para no quedar expuestas a medidas coercitivas de actores dominantes.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), Carney señaló que la estructura de poder que todavía marca las relaciones internacionales podría definirse como un "sistema de rivalidad creciente entre grandes potencias", ya que estas naciones "persiguen sus intereses utilizando la integración económica como arma de coerción".
Además, alertó: "Los grandes poderes han empezado a emplear la integración económica como un arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coerción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar".
El primer ministro canadiense aseguró que el multilateralismo y la cooperación internacional, respaldados por instituciones como Naciones Unidas, la Organización Mundial de Comercio y la Conferencia de Partes, han perdido fuerza, y que las potencias intermedias quizá deban acostumbrarse a actuar por su cuenta con mayor frecuencia.
En ese contexto, advirtió que "un país que no puede alimentarse, abastecerse ni defenderse tiene pocas opciones", y que "cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte". También precisó que este enfoque empobrecerá, debilitará y reducirá la sostenibilidad de los países. Sin embargo, Carney enfatizó que se debe colaborar con aliados afines siempre que sea posible para contrarrestar la dominación de naciones más grandes, ricas y armadas.
"Si no estás en la mesa, estás en el menú"
"Esto no es multilateralismo ingenuo. Ni dependencia de instituciones debilitadas", afirmó Carney, puntualizando que lo que él propone es "crear coaliciones que funcionen […] con socios que compartan suficientes puntos en común para actuar juntos". "Las potencias intermedias deben unirse, porque si no estás en la mesa, estás en el menú", agregó.
Carney explicó que las grandes potencias pueden actuar por sí solas gracias a su tamaño de mercado, capacidad militar e influencia para imponer condiciones, mientras que las potencias intermedias, como Canadá, no cuentan con estas ventajas. En otra parte de su intervención, Carney expresó su apoyo a Groenlandia y Dinamarca, asegurando que solo ellos tienen derecho a decidir el futuro de la isla.
De acuerdo con Bloomberg, los comentarios de Carney resultaron especialmente llamativos considerando la profunda integración económica de Canadá con EE.UU. y su posible exposición a represalias por parte del presidente Donald Trump, aunque éste no fue mencionado en su discurso. Canadá y México se preparan para negociar con EE.UU. sobre el pacto comercial de América del Norte, mientras funcionarios estadounidenses han planteado públicamente la posibilidad de romper el acuerdo y optar por conversaciones bilaterales.


