El regulador de comunicaciones de Rusia (Roskomnadzor) confirmó este martes que ha impuesto restricciones al funcionamiento de Telegram, y adelantó que seguirá aplicando estas medidas hasta que la plataforma cumpla la legislación del país.
Según el organismo, Telegram no respeta las leyes rusas: no garantiza la protección de los datos personales de los usuarios y no adopta medidas reales para combatir el fraude. Lamentó que tanto Telegram como otras plataformas de mensajería instantánea "siguen sin corregir las violaciones de la legislación de la Federación de Rusia", necesarias para levantar las restricciones.
"Estamos absolutamente abiertos a trabajar con cualquier recurso de internet, nacional o extranjero. Pero con una condición muy simple: respeto a Rusia y a sus ciudadanos, y cumplimiento de las leyes de la Federación de Rusia", señaló Roskomnadzor.
"Por decisión de los órganos competentes, Roskomnadzor continuará introduciendo restricciones graduales con el fin de lograr el cumplimiento de la legislación rusa y garantizar la protección de los ciudadanos", añadió. Advirtió que a los servicios que ignoren sistemáticamente la legislación rusa se les aplicarán limitaciones progresivas, que serán levantadas una vez corrijan los problemas que llevaron a la implementación de las sanciones.
Previamente, los usuarios del servicio de mensajería se quejaron de la desaceleración en su funcionamiento, en particular, fallas al cargar fotos y videos.
- En agosto del año pasado, las autoridades rusas restringieron parcialmente las llamadas de WhatsApp* y Telegram. El Ministerio de Desarrollo Digital explicó entonces que se trataba de medidas de seguridad ante el aumento del fraude en línea.
- En octubre, Roskomnadzor confirmó el bloqueo parcial de WhatsApp y Telegram en el marco de la lucha contra la delincuencia. Un mes después, denunció que Meta no hace lo suficiente para prevenir los delitos en su aplicación y advirtió a WhatsApp sobre un posible bloqueo total.
*Propiedad de Meta, calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio


