El Ministerio de Justicia de Cuba defendió este martes los resultados de la política de "tolerancia cero" contra las drogas, asegurando que el país no actúa como productor, almacén, ni ruta de tránsito hacia terceros Estados. Según las autoridades, se procesan a decenas de personas por tráfico internacional de estupefacientes, se han emitido avisos a la Interpol y solo el año pasado se incautaron más de 1.000 kilos de distintas sustancias, en su mayoría procedentes de recalos en las costas cubanas.
El Gobierno advirtió, sin embargo, que estos resultados se ven amenazados por el recrudecimiento del bloqueo y las últimas medidas de Estados Unidos, al que identifica como el principal país de riesgo entre una decena de Estados señalados. La Habana sostiene que desde territorio estadounidense llegan las principales materias primas para la fabricación de drogas sintéticas y que las restricciones actúan como un bumerán contra los propios intereses de Washington.
Las autoridades cubanas acusaron además a Estados Unidos de manipular políticamente el papel de la isla en sus informes recientes, respaldados por el Departamento de Estado, y de omitir lo que La Habana describe como un "muro de contención" frente al flujo de drogas hacia el norte. Pese a las tensiones y a la entorpecida cooperación de los últimos años, Cuba reiteró su disposición a seguir colaborando en materia antidroga.
