Arranca el décimo cuarto día de competencias de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Italia. Mientras los organizadores ensayan la ceremonia de clausura del 22 de febrero, la polémica en torno a la gestión del evento no deja de crecer.
Retrasos, críticas y decisiones controvertidas parecen haberse convertido en una disciplina paralela al programa olímpico. En este contexto, los atletas rusos compiten en un ambiente marcado por actitudes de doble rasero que empañan el espíritu deportivo.
En los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados este año en las ciudades de Milán y Cortina, 13 atletas rusos compiten en estatus neutral, sin bandera e himno. No obstante, la presión contra ellos no termina ahí.
Presión contra los atletas rusos
Según relataron los propios deportistas, al llegar a la Villa Olímpica recibieron sus equipos con las etiquetas del fabricante retiradas. Incluso en las suelas de las zapatillas, los logotipos estaban cubiertos con cinta negra imposible de despegar.
Uno de los primeros escándalos con un atleta ruso estalló en el patinaje artístico. A Piotr Gumennik le retiraron, de forma repentina, la música de su programa por una supuesta infracción de derechos de autor. Una composición que antes no había generado objeciones. Como resultado, su equipo tuvo que cambiar de forma urgente de fonograma, a días de competir.
Mientras tanto, en el esquiatlón, Saveli Korostelev cruzó la meta cuarto, ya que uno de sus rivales, el francés Mathis Delauge, cometió un error grave durante la carrera, recortando parte de la distancia. El equipo ruso intentó presentar una protesta, pero los organizadores se negaron siquiera a aceptarla.
Discriminación
En los Juegos Olímpicos es tradición que los atletas reciban obsequios de patrocinadores, pero en Milán y Cortina, ese gesto no fue igual para todos. El esquiador de montaña Nikita Filippov contó en sus redes sociales que los atletas rusos no recibieron los celulares Samsung que fueron regalados a todos los demás atletas. "Pero no vinimos por teléfonos", destacó el deportista.
Por su parte, Iliá Averbuj, expatinador y entrenador, habló sobre el rendimiento de los deportistas rusos. "El desempeño de nuestros muchachos es muy importante, porque continúan defendiendo y mostrando con sus resultados la injusticia de la eliminación de nuestro equipo del movimiento deportivo olímpico", comentó.
Presión política
La presión también escala en el plano político. El 12 de febrero, Vladímir Zelenski declaró que los atletas rusos admitidos en los Juegos deberían ser descalificados y expresó incomodidad por la presencia de deportistas con raíces rusas en selecciones de otros países.
La portavoz de la Cancillera rusa, María Zajárova, calificó tales declaraciones como "retórica nazi". "Creo que la declaración que hizo Zelenski, aunque no estoy segura de que se le pueda llamar declaración, es histeria, griterío e intimidación, esa monstruosa retorica nazi que se permitió con respecto a los atletas que participan en los Juegos Olímpicos es la evidencia más clara de esto", manifestó.
Además, la prensa italiana reportó que se propuso no emitir visas a los acompañantes de los deportistas paralímpicos rusos y bielorrusos. Es decir, impedir la entrada a quienes ayudan a atletas con discapacidad. "Esperamos que el Comité Paralímpico Internacional pueda soportar esta presión […] El deporte debe estar libre de política. Deben decidir: ¿es una competencia de atletas y de ideales olímpicos, o es una competencia política entre países?", sostuvo el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, comentando estas discusiones del Gobierno italiano.
A pesar de toda la presión, los deportistas intentan mantener el foco. Así, el paralímpico ruso Filipp Shebo Monzer comentó que las críticas por competir con bandera e himno no los desmoralizan, sino que los motivan.

