Los resultados del mes de enero mostraron un estancamiento de la economía del Reino Unido ya antes del conflicto en Oriente Medio, iniciado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, informa The Telegraph.
Rachel Reeves, ministra británica de Finanzas, deberá afrontar una caída del producto interior bruto (PIB), que descendió al 0 % durante el primer mes del año frente al crecimiento del 0,1 % registrado en diciembre, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Nacionales.
Según el medio, en el marco de un débil desempeño económico, se prevé además que los resultados económicos serán condicionados por el aumento de los precios de la energía, una de las consecuencias del conflicto en Oriente Medio, que ha causado la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia, según la Agencia Internacional de Energía.
El objetivo de Reeves, que consiste en hacer el crecimiento económico la misión principal de las actividades financieras del país, se ha visto complicado por esta situación. La ministra declaró que su "plan económico es el correcto", consciente de que "aún queda mucho por hacer". "Estamos construyendo una economía más fuerte y segura reduciendo el costo de vida, disminuyendo la deuda nacional y creando las condiciones para el crecimiento que beneficien a todas las regiones del país", añadió.
Un pronóstico del PIB alejado de la realidad
Analistas habían pronosticado un crecimiento del 0,2 % en el primer mes del año. Además, encuestas empresariales realizadas por el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social sugirieron una recuperación del crecimiento en el mismo período. Sin embargo, esta expectativa alejada de la realidad pone en evidencia el escaso crecimiento económico y las fisuras en el mercado laboral, apunta The Telegraph.
Los responsables políticos del Banco de Inglaterra se reunirán en la próxima semana para votar si los tipos de interés serán mantenidos en el 3,75 %. Sin embargo, de acuerdo con el medio, el alza de los precios del petróleo alimenta la inflación, lo que hace descartable la posibilidad de una reducción en un futuro próximo.
Según Fergus Jimenez-England, del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, la baja cifra de crecimiento en el primer trimestre podría ser limitada, "pero si los precios de la energía se mantienen elevados durante el resto del año, podría reducir el crecimiento del PIB en alrededor de 0,2 puntos porcentuales en 2026".
Se prevé que el crecimiento podría ser tan bajo como el 0,1 % este año, concluye el medio, citando a sus fuentes. La posibilidad de este desenlace ha creado inquietudes entre los líderes del país. Kemi Badenoch, líder de la oposición, instó al primer ministro Keir Starmer a recortar el gasto público y los impuestos para que el país "vuelva a funcionar".


