El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
Actualidad

Por qué el bombardeo de la infraestructura energética de Catar afecta a todo el mundo

Publicado:
Catar no es un exportador más. Su complejo de Ras Laffan es considerado la mayor instalación de exportación de gas natural licuado del mundo.
Por qué el bombardeo de la infraestructura energética de Catar afecta a todo el mundo

Los recientes ataques contra instalaciones energéticas clave de Catar han encendido alarmas que van mucho más allá del golfo Pérsico. Además de ser un problema de violación de la soberanía o de seguridad nacional catarí, se trata de un golpe directo a una pieza crítica del sistema energético global, con efectos inmediatos en los precios, en la logística marítima y en el abastecimiento de gas para Europa y Asia, dos regiones altamente dependientes de importaciones.

¿Qué pasó?

El complejo industrial de Ras Laffan, bombardeado con misiles la noche de este miércoles en medio de la ofensiva de EE.UU. e Israel contra Irán, sufrió graves daños en lo que Catar —una fuente clave de gas natural para los mercados mundiales— describió como un "brutal ataque iraní".

Los daños infligidos podrían retrasar la capacidad del país para llevar suministros al mercado incluso después de que termine el actual conflicto armado.

'Punto único de fallo' para el gas del planeta

Catar no es un exportador más. Su complejo de Ras Laffan es descrito por QatarEnergy, la empresa estatal de petróleo y gas catarí, como la mayor instalación de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo.

Cuando una infraestructura de ese tamaño se ve dañada —y, peor aún, cuando la operación se frena por seguridad o por fuerza mayor— el mercado global se queda sin un proveedor que actúa como una especie de 'colchón' en momentos de tensión. Básicamente, se trata del 'punto único de fallo', el componente cuyo fallo en el funcionamiento lleva a un fallo global en el resto del sistema.

En el caso de Ras Laffan, la producción fue detenida ya a principios de marzo, tras un ataque cercano a las instalaciones. Si bien debido a esa suspensión temprana los expertos en la materia no esperaban ningún 'shock' inmediato para los suministros globales a corto plazo como resultado de los últimos ataques, sí advirtieron de más presión para los suministros energéticos de la región y el riesgo de que los precios se mantengan altos por más tiempo.

Según QatarEnergy, los ataques iraníes contra la infraestructura energética del país ya han paralizado el 17 % de su capacidad de exportación de GNL, causando pérdidas multimillonarias.

El efecto dominó: por qué Europa lo siente primero

Europa, que en los últimos años ha reconfigurado su matriz de suministro buscando más gas natural licuado, es especialmente vulnerable a cualquier interrupción en Catar. Ante noticias de ataques y paradas operativas, los futuros de gas europeos reaccionan con subidas bruscas, en gran parte por el miedo a un recorte prolongado y a la competencia con Asia por cada cargamento disponible.

Los futuros de gas natural en Europa ya subieron este jueves hasta un 35 % ante el incremento de los temores de interrupciones persistentes de suministros tras el ataque contra Ras Laffan.

El problema se agrava por la naturaleza del GNL: aunque haya gas en otras partes, no siempre existe capacidad inmediata de licuefacción, transporte y regasificación para sustituir los volúmenes cataríes a corto plazo. En el sector energético, la oferta 'alternativa' suele existir más en teoría que en contratos, barcos y terminales disponibles.

Asia: la tormenta de demanda y competencia por cargamentos

En Asia, donde el gas natural licuado es un combustible clave para la electricidad y la industria, el impacto se manifiesta en dos vías:

  • Suben los precios al contado por temor a menos cargamentos.
  • Los compradores con más poder adquisitivo pueden absorber la oferta del mercado, elevando aún más la factura para economías más sensibles.

En las operaciones bursátiles de la región, el índice Nikkei 225 de Tokio cayó esta jornada un 3,4 % hasta 53.372,53, el Kospi en Seúl perdió un 2,7 % y se ubicó en 5.763,22, mientras que en Hong Kong, el Hang Seng bajó un 2 % hasta 25.500,58 y el índice compuesto de Shanghái cedió un 1,4 % hasta 4.006,55.

Japón y Corea del Sur, la tercera y la quinta economía más grandes de Asia, respectivamente, dependen de los combustibles fósiles importados para cubrir entre el 80 % y el 90 % de sus necesidades energéticas. En 2024, también ocuparon el segundo y el tercer puesto entre los mayores importadores de gas natural licuado, con 68 millones y 47 millones de toneladas, respectivamente, según la Unión Internacional del Gas.

Reparar no equivale a arreglar

Una de las razones por las que el riesgo de los ataques a las instalaciones energéticas cataríes es global es que la infraestructura de GNL no se repara como una planta convencional. Supone la reconstrucción de una máquina industrial de alta complejidad, en la que incluso daños parciales pueden detener procesos enteros por motivos de seguridad y certificación. En un complejo como el de Ras Laffan, se trata, concretamente, de:

  • Sistemas criogénicos (temperaturas extremas).
  • Trenes de licuefacción altamente integrados.
  • Almacenamiento y carga marítima.
  • Redes eléctricas e instrumentación.
  • Una cadena de repuestos y especialistas que suele depender de proveedores internacionales.

Además, en un contexto de ataques repetidos, el problema no es solo técnico: aseguradoras, navieras y contratistas ajustan riesgos, suben primas, exigen garantías o directamente evitan operar, ralentizando cualquier plan del regreso a la normalidad.

Catar, por su peso en la industria del GNL, se convierte en un termómetro global: lo que pase allí se traduce en inflación energética, presión industrial, tensión política en los países importadores y los mercados en vilo.

RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7