Irak declaró este viernes fuerza mayor en todos los campos petroleros gestionados por empresas extranjeras tras la interrupción de la navegación en el estrecho de Ormuz, en medio de la escalada militar en Medio Oriente, según fuentes del Ministerio de Petróleo citadas por Reuters.
La decisión suspende obligaciones contractuales ante circunstancias extraordinarias y refleja el impacto directo del conflicto en el flujo de exportaciones, en un contexto de fuerte volatilidad energética global.
La medida fue adoptada luego de que las operaciones militares en la región interrumpieran el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. Según las fuentes citadas, esta situación impidió que la mayor parte del crudo iraquí pudiera salir hacia los mercados internacionales, afectando de manera directa las exportaciones del país.
El estrecho de Ormuz concentra buena parte del comercio marítimo mundial de petróleo, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene un impacto inmediato en los precios y en la seguridad del suministro energético.
En este contexto, la declaración de fuerza mayor permite a Irak justificar el incumplimiento de contratos con compañías extranjeras y compradores internacionales, al tratarse de un evento extraordinario fuera de su control.
El movimiento de Irak añade presión a un mercado ya tensionado por la agresión militar de EE.UU. e Israel a Irán, en un escenario donde ya no solo están en juego las expectativas sino la producción efectiva. La combinación de conflicto militar, infraestructura energética en riesgo y rutas estratégicas bloqueadas eleva la percepción de escasez global, lo que se traduce en mayor volatilidad del precio del petróleo, incremento en los costos de transporte y de los seguros marítimos a escala internacional.


