Una investigación periodística ha puesto en duda una afirmación que pareciera incuestionable para el Gobierno estadounidense: que el fentanilo, que mata a unas 100.000 personas anualmente en ese país, proviene del exterior.
Una prueba de que el opioide sintético se 'cocina' en territorio estadounidense es que, entre enero de 2025 y marzo de este año, las autoridades sentenciaron a varias personas relacionadas con 18 narcolaboratorios que operaban en sótanos residenciales, oficinas y garajes de ese país, según Milenio.
Del total de estas estructuras ilícitas, 10 involucran a laboratorios de prensado de pastillas, donde se generan copias de reconocidos opioides de prescripción a base de fentanilo; mientras que cinco se dedicaban a la transformación de la metanfetamina líquida a cristal.
Un dato revelador
Las autoridades de EE.UU. desvelaron la nacionalidad de los participantes en 11 de los 18 casos de desmantelamiento de narcolaboratorios. De las 37 personas detenidas, 24 eran ciudadanos o residentes de ese país, es decir 65 %, mientras que 13 eran mexicanos, lo que corresponde a 35 %.
Los estados donde se han presentado la mayoría de casos son: California, Washington, Colorado, Nuevo México, Michigan, Ohio, Kentucky, Tennessee, Georgia, Nueva York y Nuevo Hampshire.

Narcos 'made in USA'
Entre los casos en los están envueltos residentes estadounidenses, el Departamento de Justicia hizo pública la condena a 11 años de cárcel contra Johnny Elías, de 59 años.
Elías, quien fungía como consejero de jóvenes en situación de riesgo, instaló una prensadora industrial en su garaje ubicado en Auburn, Washington, con la que habría podido producir más de 300.000 dosis letales, según la DEA.
A pesar de que su empresa fachada supuestamente fabricaba vitaminas, realmente creaba pastillas falsificadas del analgésico OxyContin, que estaban cargadas de fentanilo. En la detención, las autoridades le confiscaron dos pistolas y un rifle cargados.
En cuanto a los ciudadanos estadounidenses vinculados la producción del opioide sintético, se conoció que Nicholas Adams, de 37 años, y Timothy Maddox, de 44, mezclaban fentanilo en polvo con otras sustancias para hacer pastillas en el sótano de la vivienda de Adams, ubicada en el barrio de clase trabajadora Hillyard, en la ciudad de Spokane, en Washington.
Según el Departamento de Justicia, la DEA calculó que la cantidad de fentanilo en polvo que Maddox y Adams poseían para fabricar pastillas "era suficiente para producir más de dos millones de pastillas con una dosis letal", lo que significa que podrían matar a toda la población de Spokane "casi cuatro veces".
Además de producir pastillas de fentanilo, Maddox y Adams poseían grandes cantidades de metanfetamina, heroína, cocaína, MDMA y marihuana. Del mismo modo, portaban armas de fuego como pistolas cargadas, escopetas y fusiles tipo AK. Ambos fueron sentenciados a 20 años de cárcel.
Conforme a Milenio, el número de sentencias de responsables de 'cocinar' el fentanilo no se corresponde con los 180 narcolaboratorios desmantelados anualmente.


