A medida que la guerra entre Estados Unidos e Irán se intensifica, medios y expertos de todo el mundo comienzan a comparar la campaña actual con la guerra en Vietnam.
A primera vista, la comparación puede parecer forzada: las magnitudes son incomparables. En Vietnam, el contingente estadounidense superaba el medio millón de personas, mientras que hoy en día Washington se limita principalmente a ataques aéreos.
Pero el parecido es más profundo: está en la propia lógica del conflicto. La guerra de Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente.
A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Irán, al parecer, está actuando precisamente así. A pesar de los graves daños, Teherán aumenta constantemente el costo de este enfrentamiento para Estados Unidos, sobre todo mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz. El conflicto trasciende el enfrentamiento bilateral y afecta los intereses de todo el mundo.
Ante Donald Trump se perfila un dilema familiar, al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada a un nuevo nivel o retroceder.
Una guerra por la supervivencia
Según los expertos, la similitud clave radica en el carácter existencial del conflicto. Maksim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía (Moscú), declaró a RT que para Vietnam fue una guerra por la supervivencia, y que para Irán la situación es muy similar.

"Para la República Socialista de Vietnam, esta guerra se consideraba, en gran medida, una lucha por su propia supervivencia. En este sentido, la situación de la República Islámica de Irán es muy similar. Irán considera este conflicto como una lucha por la supervivencia de su Estado. Y en este sentido, tanto para Vietnam como para Irán, en primer lugar, el umbral del dolor es muy alto. Es decir, el mero hecho de que el Estado haya resistido los disparos en el conflicto ya puede interpretarse como una victoria. Y me parece que, en este sentido, los conflictos son realmente similares", señaló el experto.
La estrategia del desgaste
Otra similitud es de carácter estratégico. Al no poder vencer a Estados Unidos a nivel táctico, Vietnam logró el éxito al imponer una guerra prolongada. Según los expertos, Teherán actúa siguiendo un modelo similar, utilizando su ubicación geográfica como recurso clave.
Como señala Gabrielian, a diferencia de Vietnam, Irán cuenta con un instrumento para ejercer presión sobre las rutas comerciales globales.
"Vietnam no tenía la opción del estrecho de Ormuz. No podía bloquear de ninguna manera el estrecho de Malaca o el estrecho de Luzón ni asestar un golpe al comercio estadounidense. Pero Irán sí tiene esa opción y aprovecha su geografía de manera muy conveniente. Y así perjudican a Estados Unidos y a sus aliados, y tratan de negociar una posición más ventajosa para sí mismos", indicó.

El analista militar Serguéi Poletáyev señaló a RT que la estrategia de Teherán se basa precisamente en esto: "La estrategia de Irán es simple y evidente. Tomar como rehenes, de hecho, a los países árabes del Golfo y, a través de ellos, tener al resto del mundo en jaque. El conflicto de Irán con Israel y Estados Unidos tiene consecuencias globales que afectan al resto del mundo, a Asia, en primer lugar, a los aliados de Washington en Europa y, por ende, a EE.UU.".
El punto de inflexión
En este contexto, el conflicto se acerca a un momento crítico. Como señala CNN, la presión política, económica y geopolítica va en aumento, lo que lleva la situación a un punto en el que Trump se enfrenta a una decisión crucial. El envío de 4.500 militares a la región demuestra que la opción militar sigue sobre la mesa.
Según Poletáyev, la situación para Washington se presenta como un dilema sin una salida clara. "En general, sus intereses le empujan a salir cuanto antes del conflicto y asumir las pérdidas. Esto supondría una grave derrota estratégica para Trump personalmente en vísperas de las elecciones. Pero, al mismo tiempo, la lógica del desarrollo del conflicto no le permite hacerlo porque, bueno, por decirlo sin rodeos, aún no se han cansado de la guerra. Y ahora, claro, está en la orilla probando el agua con el dedo: ¿zambullirse o no? Es necesario, pero da miedo. Y no está muy claro qué pasará después", indicó.

Gabrielian, por su parte, atribuye lo que está sucediendo a una sobrevaloración de las posibilidades. "Me parece que Trump se confió demasiado en sus capacidades tras la operación para capturar a Nicolás Maduro", afirmó.
"En cualquier caso, Trump seguramente no quería alusiones a Vietnam; sin duda, quería repetir lo que había pasado en América Latina", añadió.
Las opciones sobre la mesa
Según Gabrielian, el presidente estadounidense se enfrenta ahora a dos escenarios: entablar negociaciones con Teherán o recurrir a una operación militar, con la esperanza de que Irán ceda y Estados Unidos obtenga una posición negociadora más fuerte.
Sin embargo, incluso estas opciones pueden resultar arriesgadas y desfavorables para Trump. "Irónicamente, Irán probablemente se encuentre hoy en una posición negociadora más fuerte que antes de la guerra de agresión de Trump y Netanyahu", señala Kenneth Roth, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton.
Por esta razón, el profesor considera poco probable que se puedan llevar a cabo negociaciones en este momento. "Trump también ansía 'ganar' la guerra. Ha dicho que busca una 'rendición incondicional'. Quiere que el régimen iraní 'se rinda'. Estos son objetivos políticos, no militares. Son un intento de Trump por protegerse a sí mismo, más que a nadie en Oriente Medio", indicó.
Es precisamente esto, en su opinión, lo que crea un peligroso paralelismo histórico:
"Por eso Trump me recuerda a Nixon. El 'honor' que Nixon perseguía [en Vietnam] no era el del pueblo estadounidense. La mayoría quería salir de Vietnam, del mismo modo que hoy la mayoría no quiere tener nada que ver con la guerra de Trump y Netanyahu en Irán".
Trump varado en el "infierno" con un Irán reacio a negociar y al mando de Ormuz, MINUTO A MINUTO



