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Una región entre China y Rusia que teme tanto la caída como el triunfo de Irán

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Una derrota de la república islámica podría crear una fuente de amenaza terrorista para esta región, considerada un "oasis de estabilidad".
Una región entre China y Rusia que teme tanto la caída como el triunfo de Irán

En los países de Asia Central, la percepción de la guerra en Oriente Medio es contradictoria, pues puede traer tanto oportunidades como dificultades vinculadas a su vecindad con esa región, opina el politólogo ruso Timoféi Bordachiov, director de programa del Club de Debate Internacional Valdái.

"No se puede decir que los amigos y aliados de Rusia en Asia Central se han enfrentado alguna vez a un entorno geopolítico peligroso. Sus grandes vecinos —Rusia al norte, China al este e Irán al suroeste— han proporcionado a la región, a lo largo de toda su historia independiente, una especie de 'zona de seguridad' desde la que podían dedicarse tranquilamente a su propio desarrollo. No comparten frontera con potencias como Turquía, Israel y, mucho menos, Estados Unidos, cuya política exterior no se caracteriza precisamente por la misericordia hacia sus vecinos menos fuertes", señala el experto en su artículo. 

A su juicio, la única amenaza para los países de la región en los últimos años ha sido Afganistán, donde se producían guerras con regularidad. Sin embargo, en los últimos cinco años la situación se ha estabilizado también allí. No obstante, el panorama podría cambiar debido a la nueva guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Vecindad peligrosa

"Inicialmente, se consideraba que el principal motivo de preocupación era la posibilidad de que se hiciera realidad el sueño estratégico de Israel: que Irán se desintegrara en varias regiones enfrentadas entre sí. O, como mínimo, que se sumiera en el caos de una guerra civil", señala el experto, y destaca que ni Washington ni Tel Aviv se oponían a ese escenario.

Las consecuencias de tal evolución serían la conversión del territorio iraní en una fuente de diversas amenazas terroristas, que podrían extenderse a Asia Central.

"Pero, lo que es aún más peligroso, Estados Unidos obtendría una nueva plataforma para llevar a cabo actividades de subversión en la región. La estrategia de Washington consiste en desestabilizar a los países directamente vecinos de sus principales adversarios estratégicos: Rusia y China. No para entrar en guerra con ellos, sino simplemente para tener siempre a su disposición una palanca de presión adicional y una forma de obligar a Moscú y Pekín a malgastar recursos adicionales", señala el analista.

Un "oasis de estabilidad" en peligro

Debido a su ventajosa ubicación entre las principales potencias regionales, los países de Asia Central son considerados un "oasis de estabilidad" que acoge flujos de mercancías y financieros en tránsito.

"Es bien conocido que el inicio del conflicto político-militar entre Rusia y Occidente en Ucrania ha reportado a Asia Central importantes beneficios económicos: flujos de inversión rusa y la expansión de diversos tipos de comercio internacional. En otras palabras, si Irán cae, no solo se acabará la prosperidad, sino también los planes para un futuro tranquilo", señala Bordachiov.

Riesgos y oportunidades

Sin embargo, aunque no se haya producido el colapso del Estado iraní, las naciones de Asia Central podrían verse igualmente amenazadas. "Parece que Teherán tiene buenas posibilidades de salir de la contienda, si no como vencedor, al menos como un adversario maltrecho pero digno de los estadounidenses. Pero esto también puede generar temores en los países de Asia Central: es muy probable que Irán, tras salir victorioso de la lucha contra el 'gran satán', se vuelva más beligerante. Y nuestros amigos en la región tendrán que prestar aún más atención a la opinión de Moscú o Pekín. Y ese escenario no es muy bueno para la 'multivectorialidad' que profesan las capitales de Asia Central", escribe el politólogo.

En su opinión, la implicación de un número cada vez mayor de Estados en el conflicto podría suponer una amenaza para los planes de construir nuevas rutas logísticas a través del mar Caspio, eludiendo a Rusia. Al mismo tiempo, Afganistán podría convertirse en el ganador inesperado de las interrupciones en los principales corredores logísticos.

El experto recuerda que desde hace ya varios años se habla del llamado corredor de transporte transafgano, concebido como una arteria de gran importancia que conecta Rusia, Asia Central, Afganistán y los puertos pakistaníes del océano Índico.

"Si en los próximos 10 a 15 años Oriente Medio se sumerge cada vez más en un estado de 'campo salvaje', del que huyen todos aquellos que necesitan estabilidad relativa, la situación podría cambiar. Entonces Afganistán tendrá una oportunidad única de integrarse en el gran comercio internacional por primera vez en los últimos 700 años. Para los países de Asia Central esto será muy beneficioso: el aumento del bienestar de los vecinos del sur privará a Occidente de una de sus últimas oportunidades de volver a afianzarse en las fronteras del sur", señala el politólogo.

Al resumir sus reflexiones, el experto señala que el actual conflicto puede traer a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central tanto grandes desgracias como una nueva gran oportunidad. "Y en tales casos, como nos enseña la historia, toda la responsabilidad recae en quien elige la estrategia", concluye.

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