Los colonos israelíes están utilizando la violencia sexual como una herramienta para expulsar a los palestinos de sus hogares en Cisjordania, según un informe del Consorcio de Protección de Cisjordania, una alianza humanitaria financiada por la UE.
La investigación, publicada este lunes por el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), revela que más del 70 % de las familias desplazadas de Cisjordania entrevistadas señalaron amenazas contra mujeres y niños, particularmente la violencia sexual, como el factor decisivo para huir. Dentro de sus propios hogares, los sobrevivientes describieron acoso, agresión e intimidación por parte de los israelíes, así como desnudamiento forzado, humillación sexual y trato degradante contra hombres y niños.
El reporte, citado por The Guardian, destaca un caso ocurrido el mes pasado, cuando colonos desnudaron a un hombre de 29 años, le colocaron una brida en los genitales y lo golpearon frente a su comunidad y activistas internacionales. Además, una mujer fue sometida a un registro interno doloroso por dos soldados que entraron a su casa con colonos y luego le ordenaron que se quitara la ropa para un registro corporal completo. "Le indicaron que abriera las piernas de una manera que le causaba dolor, y relató comentarios despectivos y tocamientos en partes íntimas", se precisa.
Se informa que los agresores hacen que la permanencia continua sea insostenible, forzando a las comunidades a abandonar sus hogares bajo coacción más que por elección. Ante la presión constante, la investigación subraya que muchas familias separan a sus miembros: envían a mujeres y niños a zonas más seguras mientras los hombres se quedan para proteger la tierra y el ganado. Otras optan por sacar a las niñas de la escuela o casarlas prematuramente para reducir su exposición al peligro.
"La violencia sexual no es incidental en esta crisis. Es uno de los mecanismos que expulsa a la gente de su tierra", declaró Allegra Pacheco, directora del proyecto del Consorcio de Protección de Cisjordania. "El informe documenta cómo los agresores atacan a mujeres, hombres y niños de manera que fracturan a las familias y privan a las comunidades de la capacidad de permanecer. Cuando las condiciones coercitivas no le dejan a la gente otra opción genuina más que irse, esto equivale a un traslado forzoso según el derecho internacional".
Impacto devastador
De acuerdo con la investigación, el abuso sexual documentado llevó a que el 92 % de los hogares afectados perdiera el acceso a sus tierras, el 88 % fuera privado de su vivienda y el 40 % de los niños se quedara sin escolarización. Asimismo, las mujeres reportan angustia psicológica severa, junto con miedo continuo, inestabilidad y exposición a más violencia después de la reubicación.
Kifaya Khraim, directora de la unidad de Incidencia del Centro de Asesoría y Asistencia Legal para Mujeres (WCLAC), por su parte, afirmó que su equipo solo conoce una fracción de los casos de violencia sexual cometidos por soldados y colonos israelíes. "Esto es quizás el 1 % de los casos, y tuvimos que hacer mucha investigación en las comunidades locales solo para ganarnos la confianza de la gente para que nos contara estos casos", declaró.
Paralelamente, el estudio destaca que los incidentes se produjeron en presencia de fuerzas israelíes, que no intervinieron para detenerlos, lo que refuerza un clima de impunidad. En este sentido, el Consorcio insta a Tel Aviv a frenar esta violencia, y a los Estados a tomar medidas concretas. "Cuando las violaciones graves son claras y el riesgo es previsible, las obligaciones del derecho internacional requieren que los Estados actúen", declaró Pacheco.



