La muerte del congresista estadounidense David Scott ha reavivado dentro del Partido Demócrata el debate sobre lo que varios legisladores describen como un problema de "dependencia" de dirigentes de edad avanzada, según informó Axios citando a fuentes de la propia formación política.
Su fallecimiento deja a los demócratas con un voto menos en un momento político delicado, en un Congreso con márgenes ajustados, donde cada escaño resulta clave para impulsar o bloquear iniciativas, particularmente en temas sensibles, como la guerra con Irán o el derecho al voto.
"No voy a estar aquí a los 80 años y no estoy seguro de por qué otros creen que deberían", dijo un legislador demócrata bajo condición de anonimato, quien calificó la situación de "problema de vulnerabilidad" para el partido.
El impacto de la edad
En los últimos dos años, ocho miembros de la Cámara de Representantes han fallecido en el ejercicio de sus funciones, y todos menos uno eran demócratas mayores de 70 años, lo que ha intensificado las críticas internas sobre el impacto de la edad en la capacidad operativa del bloque.
Con los republicanos controlando 218 escaños frente a los 212 de los demócratas, cualquier baja puede alterar el equilibrio en votaciones ajustadas, generando frustración entre los legisladores, que ven comprometida la capacidad del partido para actuar con eficacia.
"Cuando perdemos un voto porque alguien renuncia o fallece, la gente debería preguntarse si realmente es la única persona de su distrito capaz de representar mejor a sus votantes en este momento", añadió el mismo legislador.
En este contexto, dentro de la agrupación partidaria han comenzado a impulsar activamente la renovación generacional, como hace, por ejemplo, David Hogg, quien promueve la incorporación de candidatos más jóvenes a las primarias, en medio de las crecientes presiones internas para revisar el perfil etario de la dirigencia demócrata.


