El camino al estrellato en el mundo del béisbol que parecía claro para Humberto Cruz parece haberse truncado tras un giro inesperado relacionado con el tráfico de migrantes.
El joven mexicano de 19 años era una de las principales promesas de pitcheo de los Padres de San Diego, equipo profesional con base en la ciudad californiana. Sin embargo, su futuro deportivo es más que incierto desde hace unos meses.
El deportista aceptó los cargos de los que se le acusaba y se autodeportó a su México natal en noviembre, según recoge The New York Times.
Fichado a los 17 años por 750.000 dólares
La carrera ascendente de Cruz comenzó hace más de dos años, cuando los cazatalentos del equipo californiano lo vieron jugar en Monterrey y le ofrecieron un contrato espectacular de 750.000 dólares en febrero de 2024.
El jugador se trasladó a EE.UU. y pronto se colocó en el top cinco de la clasificación de promesas del club, si bien todavía no había podido debutar con el primer equipo, debido a una lesión de codo que sufrió el año pasado.
Sin embargo, todo dio un giro en octubre del año pasado, cuando fue arrestado por agentes de la Patrulla Fronteriza en la localidad de Lukeville, en el estado fronterizo de Arizona.
1.000 dólares por transportar cada migrante
Los uniformados observaron que había viajado hacia el sur solo en una camioneta BMW y que poco después volvió a cruzar, esta vez en dirección contraria, portando dos pasajeros. Una circunstancia sospechosa que hizo que le dieron el alto.
Los dos pasajeros del vehículo eran dos inmigrantes mexicanos indocumentados. Uno de ellos había sido deportado tan solo cuatro días antes.
Cruz declaró a los agentes que había respondido a un anuncio en redes sociales que ofrecía dinero fácil por transportar personas. Confesó que sabía que se trataría de inmigrantes irregulares, que le habían pagado 1.000 dólares por cada uno de ellos y que lo había hecho porque necesitaba dinero extra.
En noviembre, Cruz rubricó un acuerdo de culpabilidad en el que aceptaba el cargo de un delito menor por aceptar dinero para transportar inmigrantes, a cambio de que la Fiscalía de retirara un cargo federal que podía haberlo enfrentado a la posibilidad de una condena a 10 años de prisión. Ese mismo mes se mudó a México y su visa de trabajo ha sido cancelada.
"Quiero expresar mi sincero arrepentimiento por un reciente error de juicio que ha causado decepción a muchas personas a las que respeto profundamente. Entiendo que mis acciones no han estado a la altura de los estándares que se esperan de mí como profesional y como representante de esta organización", dijo el jugador en una declaración difundida a los medios por los Padres de San Diego.
"Asumo la responsabilidad de mi conducta y reconozco el impacto que esta ha tenido en mis compañeros, en el club y en quienes nos apoyan… Les pido disculpas por haberme convertido en una distracción", dice también en el mensaje.
No se sabe cual será a partir de ahora su futuro deportivo. Si bien todo parece indicar que las puertas del béisbol estadounidense se le han cerrado al menos durante la próxima década, puesto que la pérdida de su visa de trabajo es por un periodo de 10 años.