Cómo EE.UU. habría empujado a Irán al límite

Para Teherán, que el control del estrecho de Ormuz "representa una capacidad equivalente a una bomba atómica" para negociar, la era de la intervención extranjera ha terminado.

Tras décadas de sanciones y la reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, Irán ha sido empujado al límite, con el líder supremo, Mojtabá Jameneí, declarando que la tecnología nuclear y de misiles de Teherán deber ser protegida como un "activo nacional". El actual conflicto ha hecho que el país persa, que esgrimía que el programa nuclear tenía fines pacíficos, haya cambiado de rumbo, analiza la autora y columnista Sandhya Jain en un artículo para RT.

En este contexto, Jameneí ha proclamado que Washington ha sufrido una "humillante derrota", asegurando que la era de la intervención extranjera ha terminado. Así, ha invitado a los países vecinos a aceptar la "protección iraní" para garantizar su seguridad, una advertencia respaldada por las Fuerzas Armadas del país persa, que amenazaron con destruir toda la infraestructura de petróleo y gas de la región si EE.UU. volvía a atacar.

El estrecho de Ormuz como "bomba atómica"

Irán ha extremado su control sobre el estrecho de Ormuz, prohibiendo el tránsito de cualquier barco israelí a menos que paguen reparaciones de guerra. Altos cargos del país han considerado que este bloqueo se ha convertido en una de sus mayores cartas de negociación, afirmando que el control de esta ruta "representa una capacidad equivalente a una bomba atómica".

Asimismo, en respuesta a los movimientos militares de Trump respecto al 'Proyecto Libertad', Irán informó el martes que implementaría un nuevo mecanismo de vigilancia marítima en la zona.

Un conflicto con efecto dominó

La agitación en Oriente Medio ha llevado a los Emiratos Árabes Unidos a abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), una decisión que podría costarle a Abu Dabi su lugar en la Liga Árabe y poner en riesgo su reputación.

Sin embargo, esta salida podría provocar un efecto dominó, llevando a otros socios a cuestionar su permanencia debido a la inestabilidad política, la desconfianza en EE.UU. y la caída de ingresos.

En caso de que más naciones decidan gestionar su propia producción, esto generaría mayor volatilidad, aunque un incremento en la oferta podría abaratar el crudo a largo plazo, favoreciendo a refinerías en países como la India.

El apoyo de Rusia y China ante el fracaso de la diplomacia

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, culpó del fracaso de los intentos de paz a las "exigencias excesivas" de Washington, además de sus "enfoques erróneos".

Por su parte, antes de reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar en las negociaciones nucleares, Irán exige un cese al fuego en todos los frentes, incluido el Líbano. Asimismo, las demandas previas incluyen garantías contra la agresión militar, la retirada militar de EE.UU. de la región, el fin del bloqueo naval y las sanciones, la liberación de los activos iraníes congelados, el pago de indemnizaciones y el reconocimiento oficial de un nuevo mecanismo para el estrecho de Ormuz.  

Sin embargo, el presidente Donald Trump calificó estas exigencias de "totalmente inaceptables", acusando al liderazgo iraní de estar dividido y ser incapaz de formular una postura unificada.

El estancamiento de los acuerdos de paz ha llevado al canciller iraní a intentar fortalecer las alianzas que mantiene fuera de Occidente. En ese sentido, viajó a San Petersburgo para reunirse con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien prometió hacer "todo lo posible" para ayudar a alcanzar la paz.

Posteriormente, el diplomático iraní se reunió en Pekín con su homólogo chino, Wang Yi, buscando influencia de cara a la cumbre entre Trump y Xi Jinping prevista para esta semana.