Moody's Ratings rebajó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, el nivel más bajo de grado de inversión, aunque, al mismo tiempo, cambió la perspectiva financiera de "negativa" a "estable".
La consultora estadounidense advirtió que la caída en la calificación se debe a "un debilitamiento sostenido de la fortaleza fiscal", que se aceleró en 2024, y que persistirá debido a varios factores: gasto público rígido, una base de ingresos estrecha y el apoyo a Petróleos Mexicanos (PEMEX).
Según la calificadora de riesgo, esos tres elementos limitan la capacidad del Gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento.
"A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, incluyendo la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los anclajes de la política fiscal y la eficacia de la política, y han contribuido a déficits más amplios y a un deterioro más rápido de los indicadores de deuda de lo esperado anteriormente", explicó Moody's al vaticinar que el crecimiento económico de México mantendrá una tendencia moderada del 2,0 % anual.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México salió al paso al informe de la firma y aclaró que la agencia no anticipa cambios adicionales en la calificación del país durante los próximos 18 meses.
"Moody’s destacó el historial de conducción prudente de las políticas monetaria y macroeconómica frente a choques externos", señaló en un comunicado en el que explicó que México mantiene vulnerabilidades externas acotadas, sin desequilibrios macroeconómicos significativos ni señales de estrés financiero en el sector privado o en la balanza de pagos.
También confió en que "el continuo desarrollo y profundización del mercado financiero doméstico", respaldado por la reforma al sistema de pensiones que se aprobó en 2020, contribuirá a fortalecer la base de inversionistas locales y a mitigar riesgos de liquidez y refinanciamiento en los próximos años.


