Un equipo de RT visitó la escuela primaria de niñas Shajareh Tayyebeh, en Minab, al sur de Irán, más de 80 días después del ataque con misiles que la destruyó y dejó más de un centenar de muertos, en su mayoría niñas.
El corresponsal Saman Kojouri describió el lugar como "un paisaje de aulas destrozadas y estructuras derrumbadas". Si bien aún se adivina la distribución de las salas, "la sensación de orden que alguna vez la definió ha sido completamente borrada".
En el recinto se ha instalado una exposición con objetos recuperados de entre los escombros, como mochilas escolares quemadas, libros de texto de primaria dañados, cuadernos cubiertos de ceniza y polvo, y zapatos pequeños que pertenecían a algunas de las alumnas fallecidas en el ataque.
Estas cosas se han convertido en "poderosos símbolos de la tragedia" que ocurrió en el establecimiento educativo, y se conservan como piezas conmemorativas y parte del esfuerzo por documentar lo ocurrido.
Entre el silencio "denso e inquebrantable" que rodea el sitio, los residentes describen el colegio como "uno de los recuerdos más inquietantes del conflicto en Irán" mientras exigen responsabilidades.
Washington ha rechazado asumir la responsabilidad y reconocer su participación en el ataque a pesar de que investigaciones de varios medios de comunicación sostienen que el misil que impactó contra el centro educativo era un Tomahawk estadounidense. Los autores del informe periodístico se basaron en imágenes de fragmentos del proyectil difundidas por la cadena estatal iraní IRIB.
Este martes, el jefe del Comando Central de EE.UU., almirante Brad Cooper, deslindó al Ejército estadounidense de cualquier responsabilidad en el ataque, calificando la investigación de "complicada" debido a la ubicación del centro educativo.