La dieta cetogénica (keto), que se caracteriza por un alto consumo en grasas y bajo en carbohidratos, podría ofrecer beneficios más allá de la pérdida de peso al ayudar a proteger al cerebro contra enfermedades graves, según una revisión científica publicada recientemente en la revista Translational Neurodegeneration.
Tras analizar decenas de estudios, investigadores de la Universidad de Coímbra (Portugal), concluyeron que esta popular dieta induce un estado de cetosis, en el que el organismo deja de usar glucosa como principal fuente de energía y empieza a quemar grasa, produciendo cetonas. Estas moléculas podrían actuar como una fuente de energía alternativa para el cerebro.
Los beneficios para la salud neuronal
Esto sería especialmente útil cuando existen problemas en el uso del azúcar, una alteración frecuente en trastornos como el alzhéimer y el párkinson. Según los autores, entre los posibles efectos protectores de las cetonas figuran la reducción de la inflamación, una mejor limpieza celular y un mayor equilibrio de la microbiota intestinal, factores que pueden favorecer la salud neuronal.
Aun así, los investigadores advirtieron que la mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios en animales y que aún faltan ensayos clínicos prolongados en humanos. "La dieta cetogénica ha surgido como una estrategia orientada al metabolismo con potencial relevancia preventiva y terapéutica en enfermedades neurodegenerativas", señalaron.
En ese sentido, añadieron que esta dieta podría funcionar como una intervención metabólica complementaria, capaz de apoyar tratamientos específicos al mejorar la resiliencia metabólica del organismo y contribuir al control de los síntomas de dichos trastornos.
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