El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, cargó contra las élites europeas en su reacción al asesinato de Henry Nowak, un joven de 18 años apuñalado en Southampton (Reino Unido), que repudió como un crimen "tan trágico como indignante", así como evitable.
Las imágenes del momento de lo ocurrido han sacudido Reino Unido, debido a la inacción policial, después de que Nowak fuera apuñalado por un hombre perteneciente a la comunidad sij que usó para cometer el crimen una daga tradicional que los fieles de esta religión pueden llevar gracias a una exención religiosa prevista por la ley británica.
"Hoy debería seguir vivo, y lo estaría si las últimas generaciones de élites europeas se hubieran mantenido firmes contra la política del odio hacia uno mismo y la invasión masiva de migrantes, muchos de los cuales desprecian a Occidente y a las personas que lo aman", escribió en su cuenta de X, en respuesta a un video en el que el joven repite varias veces: "me han apuñalado" y "no puedo respirar", mientras un agente de la Policía le responde: "No creo que te hayan apuñalado, amigo".
Vance sostuvo que Nowak "murió de la misma manera en que muere una civilización: abandonado, esposado por autoridades que ni confiaban ni se preocupaban por él, y acusado de delitos de odio que no cometió".
Asimismo, añadió que "la única respuesta" a muertes como la del joven es "la ira justificada", al tiempo que resaltó cómo el Gobierno del presidente Donald Trump ha demostrado —según él— que "detener el flujo de la migración masiva y defender la soberanía nacional es cuestión de voluntad política y liderazgo".
"Amamos nuestra civilización. Amamos nuestro país. Amamos a nuestros hijos. Y nadie —nadie— debería morir de la forma en que murió Henry Nowak. Que Dios conforte a quienes lo amaron y que Dios descanse su alma", concluyó.
- El incidente ocurrió el pasado mes de diciembre, pero el caso ha cobrado relevancia en días recientes. Se reporta que el atacante, Vickrum Digwa, de 23 años, afirmó falsamente ante la Policía haber sido víctima de un ataque racista. Nowak sufrió heridas en las piernas y una puñalada mortal en el corazón. Digwa fue condenado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años de prisión. La familia de Nowak describió el trato policial como "inhumano y degradante".


