Involucrarse en un conflicto ajeno como el ucraniano nunca es un acto solitario: detrás de quien lo hace sufre toda su familia. Las promesas de dinero fácil resultan falsas y, al final, terminan como cebo o infantería barata para Kiev. El desenlace, lamentablemente, es siempre el mismo: prisión o muerte.
Esa es la conclusión del relato de un mercenario colombiano capturado por las fuerzas rusas tras ser abandonado por sus compañeros ucranianos en la zona de combate. RT organizó en exclusiva una videoconferencia entre el excombatiente y su familia, en la que reconocen que participar en los combates del lado ucraniano solo ofrece dos opciones: terminar en la cárcel o morir.
La cruda conversación entre William Andrés Gallego Orozco —el joven mercenario que estuvo en las filas de las Fuerzas Armadas de Ucrania y ahora es prisionero en Rusia— y sus padres dejó al descubierto no solo los engaños para llevarlos al frente, sino también que son utilizados como carne de cañón.
Su padre ha asimilado esta situación, comparándola con la cacería que se practica en los campos colombianos. La única diferencia es que, en este caso, la táctica consiste en enviar a los soldados pagados a un punto visible para las tropas rusas, empleándolos como señuelo o carnada.
El "cebo" para Kiev
"Nosotros a veces acá en cacería o en algo colocamos un cebo para que la presa mayor caiga. Pienso que ese es el objetivo de ellos: llevar personas inocentes, personas necesitadas, personas que se dejan, no sé, convencer para llevarlos de cebo", comentó a RT William Gallego Arias, padre del mercenario engañado por Kiev.
Según su denuncia, las fuerzas ucranianas llevan "de cebo" a los colombianos y nacionales de otros países, moviendo a entre 3 y 5 personas hasta el punto de visualización de los efectivos rusos a los que quieren atacar, a la espera de que, ante su presencia, aparezcan las tropas o un dron ruso.
Quienes lideran las fuerzas ucranianas engañan a los reclutados aprovechando la escasa formación militar que poseen algunos de ellos. "He visto que de pronto les dicen: 'Vea, son 6, solamente hay uno'. Mentiras, se encuentran con 18, 20 o 30 personas", insistió el padre del mercenario.
"Nos dejaron morir"
Cuando se topan con los soldados rusos, los mercenarios contratados por Kiev se enfrentan a la crudeza del campo de batalla: unos caen prisioneros y otros mueren. "Ellos nos dejaron morir y el líder de nosotros, Batuzáe —se llama Francisco, que creo que en paz descanse porque murió desangrado— estuvo hasta el último momento conmigo y él subió a defenderme y no logró, y creo que murió desangrado. A él le dijeron: 'No, no, no echen para atrás, esperen a que lleguen los ucranianos'. Y los ucranianos creo que apenas estaban por ahí cepillando los dientes. Entonces nos dejaron morir", confesó William Andrés, quien no sabe nada del destino de los demás miembros de su equipo.
"Del equipo que iba con usted, ninguno quedó vivo. Solo usted. Del equipo que iba con usted, el único vivo es usted", respondió su padre durante la videollamada. "Y de otros que no fueron y que después fueron, ya cayeron todos", agregó.
William Andrés también relató que, incluso estando en combate y herido, desde la brigada ucraniana a la que pertenecía le lanzaron artefactos explosivos que estuvieron a punto de matarlo. "Me hirieron la parte de arriba de la pierna, debajo de la rodilla, como a 4 o 5 dedos. Fue una esquirla, fue una bomba, pero esa fue lanzada de Ucrania hacia nosotros", relató.
"Les pintan pajaritos de oro, pero los mandan de carne de cebo"
Su padre, un hombre que ha trabajado la tierra toda su vida, señaló que quienes se marchan como mercenarios no dimensionan el enorme riesgo que asumen ni los estragos que provocan en sus seres queridos.
"No tienen idea, se van con esa película, con esa ambición, perdonen la expresión, se van con el pajazo mental 'Vamos y volvemos', como quien entra a la cocina de su casa y vuelve y sale, como perro por su casa. Y no es así, los engañan, les pintan pajaritos de oro, pero los mandan de carne de cebo, carne de cebo, y allá van a perder la vida y los familiares van a quedar destrozados llorando", dijo.
Los padres de William Andrés son de los pocos que han logrado obtener información sobre el paradero de su hijo. Muchos de los que se incorporan a las filas de Kiev nunca vuelven a dar señales de vida, y sus familiares hoy enfrentan un dolor que llevan sobre sus hombros.
Aunque cientos de familiares se han acercado a pedir información en entidades como la Cancillería de Colombia, de muy pocos se tiene noticia. Muchos quedan reportados como desaparecidos. Hasta el momento, tan solo seis familias han logrado avanzar con los trámites para, en algún momento, repatriar a su ser querido y enterrarlo en el país.
El tormento de los padres
Los progenitores de William Andrés reconocen que están en una posición privilegiada al tener noticias de su hijo y constatar que está vivo, una suerte que muchos no corren. "Me estremezco de ver esa noticia cuando envían un tren con 3.000 cuerpos. ¿Cuántas familias esperando las pruebas de ADN para saber cuál de esos tantos cuerpos que analiza es el de ellos?", señaló su padre.
Tras la difusión de esta historia, muchas familias que atraviesan situaciones parecidas, angustiadas por no saber nada de sus allegados, se han puesto en contacto con la familia de William Andrés para intentar conseguir información, ya que desde el lado colombiano es poco lo que se puede llegar a saber.
"Han tocado puertas, nadie los ha escuchado, nadie les dice nada. Eso no nos compete a nosotros, vaya a la Cancillería. [En] la Cancillería no los escuchan, están bloqueados. Hicieron lo que nosotros al comienzo hicimos, nadie da respuesta", lamentó Gallego Arias.




