Es improbable que el ébola sea la causa de la próxima pandemia. El virus actúa con una velocidad tan alarmante, provocando pérdida de líquidos, hemorragias e insuficiencia orgánica, que mata en semanas, si no en días. Esa es una estrategia sin salida para un virus empeñado en la dominación global.
Sin embargo, el brote en la República Democrática del Congo es un ensayo general de lo que podría venir después en una era en la que la financiación internacional para la salud mundial se está reduciendo rápido y la confianza pública en la ciencia y las soluciones multilaterales está flaqueando, señalan expertos, citados por Financial Times.
"Hostilidad hacia la salud global"
"Este brote se sitúa en las fisuras del nuevo sistema sanitario mundial", indicó Thomas Bollyky, director del Programa de Salud Global del Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en EE.UU. El experto indicó que, si bien los profesionales sanitarios y los científicos saben mejor que nunca cómo responder a este tipo de emergencias, las instituciones y el apoyo público en los que confían son más inestables que en años anteriores.
"Nos encontramos en una situación mucho peor debido a la hostilidad hacia la salud pública y la salud global que existe ahora tras el covid-19", denunció, añadiendo que "si alguna vez hubo un momento para que el mundo tuviera éxito en materia de salud global, ese momento es ahora".
Como ocurre con la aparición de cualquier virus desconocido, el brote actual de ébola en el Congo está poniendo a prueba los sistemas que algún día serán necesarios para una emergencia mucho mayor. "[El brote] es trágico para la comunidad local, aunque no represente una amenaza tan acuciante para los tranquilos suburbios de la zona", señaló Trudie Lang, profesora de investigación en salud global de la Universidad de Oxford. "Pero el próximo sí podría serlo", advirtió, refiriéndose a la denominada 'Enfermedad X', el virus aún no identificado que provocaría la próxima pandemia.
Reducción de gastos y la desconfianza pública
Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Washington, durante años la principal fuerza impulsora financiera e intelectual de los avances en salud global, se ha replegado y varios países occidentales redujeron drásticamente su gasto en programas de ayuda internacional. En particular, EE.UU. se retiró de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dejando una deuda de unos 260 millones de dólares, según datos de Bloomberg. A su vez, el organismo está despidiendo a casi una cuarta parte de su personal. Los analistas estiman que esto está dificultando la preparación de la comunidad global para combatir futuras epidemias.
Otro problema es la infrafinanciación crónica de la sanidad en los países pobres. Por ejemplo, el gasto sanitario en el Congo es inferior a 25 dólares por persona al año, incluyendo la ayuda internacional, lo que convierte a estas naciones en uno de los eslabones más vulnerables del sistema mundial de seguridad epidemiológica.
Además de los recortes en la ayuda y un compromiso menguante con la salud global, la desconfianza pública hacia los científicos tras el trauma de los confinamientos por el coronavirus ha reducido la implicación psicológica de la sociedad. La sospecha hacia las vacunas y la consiguiente caída en las tasas de vacunación han provocado un aumento de enfermedades como el sarampión y la tosferina. Al mismo tiempo, la Administración Trump canceló casi 500 millones de dólares en fondos federales para vacunas de ARNm, consideradas por muchos científicos como la mejor oportunidad de la humanidad para combatir la próxima pandemia.
En ese contexto, el microbiólogo Peter Piot, quien de joven tuvo la primera visión microscópica del virus del ébola, afirmó que la mejor manera de prevenir un brote global es detenerlo en su origen. Sin embargo, le preocupa que el mundo haya perdido interés en la inversión y la planificación necesarias. "Es como con los bomberos. Si propusieras disolver el cuerpo de bomberos porque el fuego se ha extinguido, la gente te tomaría por loco. Pero eso es precisamente lo que estamos haciendo con la preparación ante pandemias", concluyó.