Las corrientes de turbidez —flujos densos de sedimentos capaces de romper cables submarinos— son más comunes de lo que se creía y se pueden formar también en entornos de aguas tranquilas, como embalses y lagos, según un nuevo estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación se basó en observaciones en el embalse de Xiaolangdi, en el río Amarillo (China), donde un equipo internacional liderado por la Universidad de Tsinghua realizó un seguimiento de campo durante varios años.
Allí, los científicos identificaron evidencias de corrientes de turbidez autoaceleradas que podían desarrollarse y ganar fuerza incluso en terrenos de baja pendiente, lo que pone en duda las creencias anteriores de que las pendientes pronunciadas o las altas velocidades del agua eran necesarias para su aceleración.
A partir de estos hallazgos, el equipo creó un modelo predictivo, basado en variables como el flujo, la pendiente y la velocidad de sedimentación, que podría ayudar a anticipar la formación de estas corrientes y mejorar tanto la gestión de embalses como la protección de infraestructuras submarinas, como los cables que transportan la mayoría del tráfico digital intercontinental.