La noche del 26 al 27 de junio Estados Unidos e Irán intercambiaron una nueva ronda de ataques, en la que fue la primera escalada desde la conclusión del memorando de entendimiento del 17 de junio, cuyas condiciones ambas partes se acusan ahora mutuamente de haber violado. Este nuevo brote de tensión reaviva el debate sobre la estrategia de la Administración estadounidense hacia Teherán.
En este contexto, adquiere una relevancia especial la entrevista publicada por Russia in Global Affairs, en la que, antes de la escalada actual, Fiódor Lukiánov, redactor jefe de la revista y director de investigación del Club Internacional de Debate Valdái, conversa con el analista estadounidense George Beebe sobre los cambios potenciales en la política de Donald Trump, analizando un posible giro hacia un enfoque más pragmático, dirigido a la contención y la búsqueda de un 'modus vivendi' con Irán. Beebe, vicepresidente y director de investigaciones del Centro de Intereses Nacionales de EE.UU., y también exdirector de análisis sobre Rusia en la CIA, ofrece una perspectiva para comprender las posibles direcciones de la política exterior de Washington en medio de la inestabilidad actual.
¿Cambio de las relaciones entre EE.UU. e Irán?
El memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán sorprendió a muchos y decepcionó a los partidarios de la guerra, que sugerían que parecía haber sido redactado en Teherán, argumenta Lukiánov. Beebe, por su parte, atribuye esta percepción a que la Casa Blanca no consiguió alcanzar los objetivos que se había fijado inicialmente y a que es "extremadamente raro" lograr a través de negociaciones lo que no se ha conseguido por la vía militar.
"Por lo tanto, quienes critican a Trump por este memorándum, en esencia, están instando a EE.UU. a continuar la guerra para conseguir por la fuerza los objetivos que hasta ahora no se ha podido alcanzar. Pero no somos capaces de impedir que Irán cierre el estrecho de Ormuz. No está a nuestro alcance. Tienen demasiados drones y misiles, y la costa iraní representa un desafío sumamente complejo para las fuerzas de invasión", subraya el experto. Añade que no duda de que Irán podrá infligir graves daños al tráfico marítimo y a la extracción de petróleo en la región, lo cual será extremadamente doloroso tanto para la economía mundial como para la economía de EE.UU. Por consiguiente, el memorándum debía tener en cuenta esas circunstancias y reconocer la realidad.
El experto considera que el acuerdo también contiene puntos que son ventajosos para Washington, como, por ejemplo, los acuerdos sobre el programa nuclear iraní.
El estrecho de Ormuz, la verdadera 'arma' de Irán
"El principal interés de Estados Unidos en el ámbito de la seguridad es precisamente el programa nuclear iraní. Y, muy probablemente, obtendremos un acuerdo ventajoso al respecto. En cuanto a los demás aspectos, en mi opinión, beneficiarán a Irán. Al país le espera un debilitamiento parcial o una eliminación total de las sanciones, así como una afluencia de inversiones; la presión económica se verá reducida", opina Beebe.
El analista añade que las relaciones estadounidense-iraníes cambiarán, y que el único país que no se alegrará de ello es Israel.
¿Cambio de postura sobre Ucrania?
El analista también ofreció un balance de la cumbre del Grupo de los Siete que se celebró en la ciudad francesa de Evian del 15 al 17 de junio, y de las nuevas declaraciones de los líderes occidentales en apoyo a Ucrania. En este sentido, ha suscitado interrogantes la postura de Trump, que anteriormente había manifestado su intención de resolver el conflicto.
"Es poco probable que el presidente Trump crea en la capacidad de Ucrania para ganar esta guerra en el campo de batalla. Considero que esta cuestión ya está resuelta. La fallida contraofensiva del verano de 2023 demostró que Kiev no puede recuperar partes significativas de los territorios controlados por Rusia y no es capaz de expulsar a las tropas rusas", relató Beebe.
También expresó dudas de que Trump considere que el camino hacia la paz pase por intensificar la presión económica y militar sobre Rusia, para obligarla a renunciar a sus objetivos actuales y aceptar un alto el fuego en la línea del frente.
"Mi suposición es que la declaración del Grupo de los Siete refleja más bien una falta de voluntad de Trump de entrar en una polémica pública con Europa sobre esta cuestión. Todas las negociaciones que tendrán lugar entre EE.UU. y Ucrania, así como entre EE.UU. y Europa, probablemente deban llevarse a cabo en silencio, a puerta cerrada, y no ante las cámaras, ni en los titulares de los periódicos ni a través de comunicados publicados. Por lo tanto, yo interpretaría esta declaración no como una evidencia de que el presidente Trump ha cambiado radicalmente su enfoque, sino más bien como un deseo de evitar un conflicto público que perjudicaría las perspectivas de compromiso", declaró el experto.
Beebe agregó que el memorándum de entendimiento entre EE.UU. e Irán también abre el camino para intensificar los esfuerzos de resolución del conflicto en Ucrania. "El presidente Trump afirmó sin ambigüedades que ha llegado el momento de volver a centrarse en ponerle fin. Y esta es la declaración más importante que ha hecho en la última semana sobre este asunto", dijo.
¿Cambios en la OTAN?
Paralelamente a la cumbre del Grupo de los Siete tuvo lugar la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, donde el secretario de EE.UU., Pete Hegseth, anunció que Washington había reconsiderado su papel en la alianza.
Según Beebe, esto no significa una desintegración dentro del bloque. Subrayó que está teniendo lugar una corrección de roles y responsabilidades dentro de la alianza, lo cual no indica que EE.UU. esté abandonando Europa o la OTAN.
"A Europa se le otorgará un papel mucho más importante y significativo en la alianza, será menos dependiente de Estados Unidos y adquirirá mayor responsabilidad sobre su propia defensa. Pero Estados Unidos permanecerá en la OTAN y se centrará principalmente en proporcionar arsenal en el ámbito aeroespacial", expresó Beebe.
El experto vaticina que Europa desempeñará el papel de fuerza terrestre y militar convencional en el bloque, mientras que EE.UU. continuará proporcionándole el paraguas nuclear.
¿Riesgo de enfrentamiento?
A pesar de las abiertas alusiones de Occidente a la preparación para una guerra con Rusia, George Beebe mantiene la esperanza de que no se produzca un conflicto militar real entre la OTAN y Moscú. Rusia, por su parte, ha asegurado en repetidas ocasiones que no tiene planes de atacar a la Alianza.
Beebe argumenta que "nuestro objetivo común debe ser lograr un equilibrio militar estable, en el cual funcione una disuasión efectiva". "Tanto los países de la OTAN como Rusia están interesados en ello. Pero también debemos complementarlo con interacción diplomática, control de armamentos, medidas de fortalecimiento de la confianza y la seguridad, debates sobre gestión de crisis y prevención de conflictos, en los cuales Rusia debe tener voz", argumenta.