Más de 100 réplicas y una "ruptura regional": las consecuencias de los terremotos en Venezuela

Los eventos sísmicos en el país suramericano revisten de gran complejidad para los expertos.

Cada vez que se siente un nuevo temblor, los venezolanos dicen lo mismo: "Es una réplica". Y es que después del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5, registrado el pasado miércoles, se han detectado por lo menos 115 movimientos sísmicos con magnitudes inferiores a las registradas durante el evento.

Desde el pasado 24 de junio se percibido por lo menos 115 réplicas, según el monitor de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). Las magnitudes van de 2 hasta 4,5.

Las réplicas o terremotos secundarios de menor magnitud "ocurren cuando la tierra debajo de la superficie se ajusta a una nueva posición", recoge el organismo venezolano.

La mayoría de estos pequeños sismos, percibidos como una liberación de energía, han tenido como epicentro los estados:  Yaracuy; Aragua; y La Guaira, el más afectado por el doblete sísmico, 

No obstante, algunas expertos apuntan que debido a la magnitud de los sismos ocurridos, no debe descartarse que haya réplicas con magnitud mayor a 5, lo que pone las alarmas en los edificios que sufrieron daños estructurales y que aún se mantienen en pie.

"Una ruptura compleja y regional"

Conforme a la información de la geóloga venezolana Luiraima Salazar, la evolución del evento sísmico "respalda la interpretación de una ruptura compleja y regional, con transferencia de esfuerzos entre varios segmentos de falla y un reajuste tectónico que aún permanece activo en el centro-norte de Venezuela".

Esta afirmación implica que el doblete sísmico no generó una sola fractura en una falla sino que existen múltiples ramificaciones que abarcan una extensa zona geográfica, lo que a su vez tiene impacto en distintas fallas geológicas interconectadas. 

Según el punto de vista de Salazar, esta liberación de energía no aliviaría las tensiones de toda la región sino que habría una nueva presión en los bloques de tierra cercanos, lo que incrementaría el estrés en las zonas vecinas.

Movimiento de placas

Venezuela está situada en la zona de contacto de dos enormes placas tectónicas: la del Caribe y la Sudamericana, que mantienen una constante fricción, un contacto que se conoce como falla de desgarre.

El roce continuo entre las placas ocasiona fracturas en la corteza terrestre denominadas fallas geológicas. Un extenso corredor de estas fallas se extiende por el norte de este país caribeño, dando lugar a una zona de actividad sísmica.

Los epicentros del reciente doblete sísmico se localizaron en una zona especialmente sensible de ese corredor de fallas, el sector más septentrional de la falla de Boconó.

Los terremotos más severos que han ocurrido en Venezuela, según Funvisis, han sido entre las fallas de Boconó-San Sebastián-El Pilar, que constituye el límite principal entre las placas del Caribe y de Suramérica.

En el gráfico publicado por Funvisis se observan las réplicas en la zona centro-norte de Venezuela. Allí se encuentran los estados Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira, Miranda, Yaracuy y Distrito Capital.

En parte de estas entidades, se encuentra la falla de San Sebastián, que tiene una extensión de unos 500 km, en la Cordillera de la Costa, que abarca Caracas y los estados Yaracuy, Lara, Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira y el norte de Anzoátegui y Sucre.

La cuenca venezolana del Caribe, que se encuentra en el sector oriental de la las placas del Caribe y del norte de Suramérica, tiene una "alta sismicidad y potencial tsunamigénico", según el Atlas Sismológico de Venezuela.

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