La insensible contestación de un ministro israelí a un joven que le acusó de haberle destruido su hogar

"Hemos cumplido la ley del Estado de Israel. Le dije: 'Chaval, aprende: la ley es la ley, la gobernanza es la gobernanza'", subrayó Itamar Ben-Gvir.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, explicó recientemente un caso que le sucedió durante su visita al desierto del Néguev, una comunidad palestina no reconocida por Israel.

"Voy mucho al Néguev, […] casi todos los meses, varias veces, y un beduino cualquiera me para en una gasolinera. Me dice: 'Ben-Gvir, Ben-Gvir, todo esto es por tu culpa', un chico joven de entre 19 y 20 años", expuso.

"Le dije: '¿Qué ha pasado?' Me dice: 'Me has destrozado tres casas'. ¿Se dan cuenta de lo que está pasando?", preguntó el ministro, expresando su indignación por el hecho de que el joven tenga en posesión tantas viviendas. En este contexto, afirmó que su propio hijo sirve en el Ejército y, aunque "termine el servicio militar y trabaje, y trabaje, y trabaje, y trabaje, ni siquiera dentro de cien años conseguirá tres casas".

Entonces reveló qué le respondió al joven beduino ante su queja. "Hemos cumplido la ley del Estado de Israel. Le dije: 'Chaval, aprende: la ley es la ley, la gobernanza es la gobernanza'. Y estas cosas funcionan", subrayó.

"Detengan las demoliciones de viviendas"

Las palabras del ministro tuvieron lugar en medio de las incesantes demoliciones de viviendas en el desierto del Néguev. Los residentes de la aldea beduina de Tel Arad afirman que ya se han demolido unas 40 viviendas, dejando a unas 200 personas, incluidos niños, sin hogar.

A finales de junio se convocó una manifestación en la ciudad de Be'er Sheva para protestar contra las demoliciones. Muchos manifestantes portaban pancartas con lemas como "La expulsión de los beduinos no se aprobará", "No a las demoliciones, sí a la construcción" y "Detengan las demoliciones de viviendas".

Un video compartido en las redes sociales mostró la demolición de dos viviendas por excavadoras israelíes en la aldea beduina de Bir Hadaj. Según medios palestinos, las máquinas entraron de madrugada con fuerte protección policial y destruyeron las casas alegando que fueron construidas sin licencia. Los residentes denunciaron que quedaron a la intemperie y acusaron a Israel de aplicar una política sistemática de desplazamiento en la zona.