La última gira africana del ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, es significativa, pero no por tratarse de un acontecimiento excepcional. Todo lo contrario: este tipo de viajes se han vuelto rutinarios para la diplomacia rusa, y es precisamente esa rutina lo que los hace relevantes. Mientras Occidente sigue hablando del "aislamiento" de Rusia, las visitas periódicas de Lavrov a África demuestran lo contrario: Moscú no se ha quedado al margen de la política internacional y está intensificando su interacción con socios en el continente, incluyendo naciones africanas, asociaciones regionales y estructuras continentales.
El 7 de julio, Lavrov inició su nueva gira africana en Etiopía. El avión del Gobierno ruso aterrizó en Adís Abeba el día anterior. Lavrov mantuvo conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores etíope, Gedion Timothewos; fue recibido por el primer ministro, Abiy Ahmed; y también se reunió con el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Mahamoud Ali Youssouf. La visita anterior de Lavrov a Etiopía tuvo lugar en 2022, lo que sitúa el viaje actual en el marco establecido de un diálogo político regular.

La agenda en Etiopía fue la prevista. Las partes abordaron no solo la coordinación política general, sino también áreas específicas de cooperación: vínculos comerciales y económicos, contactos humanitarios, energía, infraestructura de transporte, tecnologías digitales, telecomunicaciones, seguridad informática y producción agrícola. También se trataron los preparativos de la tercera Cumbre Rusia-África, prevista para el 28 y 29 de octubre en Moscú.
Para Etiopía, uno de los países clave en el Cuerno de África, la seguridad regional y la resolución de conflictos siguen siendo asuntos prioritarios. Para Rusia, Adís Abeba también es importante por albergar la sede de la UA.
El encuentro con el presidente de la Comisión de la UA, Youssouf, fue uno de los momentos destacados de la visita de Lavrov. En los últimos años, Rusia ha intensificado notablemente su interacción no solo con países africanos individuales, sino también con la UA como institución.

En junio, Bankole Adeoye, comisionado de la UA para Asuntos Políticos, Paz y Seguridad, visitó Moscú; en esa ocasión, Lavrov habló sobre los preparativos de la Cumbre Rusia-África, la ampliación de la presencia diplomática rusa en el continente africano y su disposición a facilitar el establecimiento de una oficina de representación de la UA en Rusia.
Tras las consultas entre Lavrov y Youssouf, las partes adoptaron una declaración conjunta sobre el desarrollo ulterior del diálogo político y los vínculos en ámbitos como seguridad, economía, alimentación, salud, energía e infraestructura. Se mencionaron de forma específica las zonas de crisis: el Sahel, la región de los Grandes Lagos Africanos, el Cuerno de África, Sudán, Sudán del Sur y Libia.
Un resultado institucional relevante fue el acuerdo de celebrar consultas políticas de alto nivel al menos una vez al año. En otras palabras, las relaciones entre Rusia y la UA pasan de contactos simbólicos y esporádicos a plataformas de diálogo permanentes.
El 8 de julio, la delegación rusa llegó a Níger, donde está prevista en Niamey la segunda reunión ministerial en el formato de la Alianza Rusia-Sahel, que integra a Malí, Burkina Faso y Níger. La primera reunión en este formato se celebró en Moscú en abril de 2025, y posteriormente se anunció que las consultas serían periódicas.

Esta dirección es particularmente importante para Moscú: en los últimos años, la cooperación con los países del Sahel se ha asociado principalmente con la seguridad y la interacción político-militar, pero se está expandiendo gradualmente hacia aspectos diplomáticos, económicos y de infraestructura.
El bloque saheliano también es relevante porque Rusia intenta integrar las relaciones con Malí, Burkina Faso y Níger en un marco africano más amplio. Lavrov ha declarado explícitamente que Moscú espera facilitar un acercamiento entre la Alianza de Estados del Sahel y la Unión Africana. Esto es importante, ya que, tras la salida de estos países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y su transición hacia una confederación, necesitan socios externos dispuestos a reconocer su nueva identidad regional. En este sentido, Rusia ofrece no solo cooperación militar, sino también reconocimiento político.
El significado principal de la gira actual es que no se trata de un evento puntual, sino de la continuación de una serie de viajes de Lavrov a África iniciada en 2022. En el verano de 2022, Lavrov visitó Egipto, la República del Congo, Uganda y Etiopía. En enero de 2023 visitó Sudáfrica, Esuatini, Angola y Eritrea; en febrero, Malí, Mauritania y Sudán; en mayo y junio, Kenia, Burundi, Mozambique y nuevamente Sudáfrica; en agosto de 2023 realizó otro viaje a Sudáfrica. En 2024 emprendió una nueva gira por África Occidental y Central, que incluyó Guinea, la República del Congo, Burkina Faso y Chad. En diciembre de 2025 se celebró en El Cairo la Segunda Conferencia Ministerial del Foro de Asociación Rusia-África.
También es destacable que Lavrov está acompañado por representantes de agencias gubernamentales y empresas rusas. Por ejemplo, en las fotografías tomadas durante las reuniones se puede ver a Ígor Levitin, asesor del presidente ruso y representante especial presidencial para la cooperación internacional en transporte, y a Serguéi Machejin, subdirector general de cooperación internacional de RusHydro.
Por todo ello, el viaje actual no es un "avance", sino parte de un esquema ya consolidado. Entre los grandes foros, se desarrolla un trabajo diplomático de rutina: coordinación de agendas, preparación de documentos, reuniones con ministros, primeros ministros, estructuras continentales y asociaciones regionales.
El viaje de Lavrov a Etiopía, Níger, Mozambique y Burundi demuestra que la política africana de Rusia ha entrado en "modo de trabajo". No se trata solo de cumbres o declaraciones públicas sonadas. Aquí asistimos al trabajo de la diplomacia regular, con sus rutas habituales, socios, formatos institucionales y preparativos para el próximo gran evento: en este caso, la Cumbre Rusia-África que se celebrará en Moscú en octubre. De hecho, la relevancia política de este tipo de giras reside precisamente en su carácter rutinario.
Por Vsevolod Svirídov, subdirector y experto del Centro de Estudios Africanos de la Escuela Superior de Economía de Moscú




