El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció la creación de un grupo de trabajo conjunto con el Departamento de Justicia para identificar y procesar a quienes filtren información confidencial que ponga en riesgo la seguridad nacional.
El alto funcionario advirtió que la divulgación no autorizada de estos secretos "traiciona a los hombres y mujeres que visten el uniforme" de su nación y puede causar daños "excepcionalmente graves" a las Fuerzas Armadas. Hegseth enfatizó que "el acceso a información confidencial y secreta es una confianza sagrada", y que aquellos que traicionen dicho compromiso "se enfrentarán a todo el peso de la ley".