Los agentes que manejan los centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) de EE.UU. patean a los migrantes, los rocían con gas, les aplican llaves de estrangulamiento y ocultan o borran las grabaciones que prueban los abusos que cometen, reveló el diario Milenio.
De acuerdo con la investigación, que se basó en informes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), durante el último año se descubrieron por lo menos 12 casos de uso indebido de la fuerza en inspecciones sorpresa realizadas solamente en cuatro de los 187 centros de detención del ICE.
El reporte de "incidentes" adquiere una mayor relevancia debido a la conmoción provocada por las muertes de un ciudadano mexicano y otro colombiano, que fueron asesinados por agentes del ICE en los últimos días.
Los informes del DHS refieren los operativos que se llevaron a cabo en centros de detención de Nueva York, Arizona, Virginia y Luisiana, a los cuales se les emitieron 29 recomendaciones en torno a los abusos comprobados.
Violencia
Entre ellos se incluye a un funcionario del ICE que pateó a un detenido mientras estaba en la ducha; otro que esposó y tumbó en el suelo a un migrante, a pesar de que no representaba una amenaza grave ni inmediata; y uno más que le echó gas pimienta a uno de los recluidos solo para quitarle las esposas.
También hay casos como el de un agente que clavó un bolígrafo en la mano de un detenido que mantenía la puerta de su celda para impedir que se cerrara; o los de la sospechosa desaparición de grabaciones de las cámaras de seguridad.
A los abusos de los agentes se suman las anómalas condiciones de detención, ya que el DHS comprobó que no hay una comunicación clara con los detenidos; no se les habla en su idioma ni se les ofrece acceso a materiales legales y recreación; padecen una deficiente atención médica; las duchas están sucias; y los alimentos perecederos no están conservados en una temperatura adecuada.


