La extensa y anómala ola de calor que azotó a la mayor parte de Europa el pasado mes de junio se cobró una factura de entre 2.000 y 2.300 millones de euros, correspondiente al valor de las casi 9 millones de toneladas de cereales que se calcula que hizo perder el calor extremo.
Según el cálculo del centro de análisis ECIU, que recoge Financial Times, las pérdidas se corresponden con aproximadamente el 5 % del valor esperado de toda la cosecha de esas fechas.
El país más afectado por esa merma fue Francia, que acumuló casi la mitad de todas las pérdidas (4,1 millones de toneladas). Le siguió Hungría, en el segundo puesto con la evaporación de 2,4 millones de toneladas de su cosecha.
Cultivos más afectados
La ola de altas temperaturas afectó al trigo durante el período crítico de crecimiento del grano en el centro y sur de Francia, sur de Alemania, Austria, Polonia y Hungría. La cebada de primavera fue otro de los cultivos más perjudicados.
El pasado fue el mes de junio más caluroso registrado en Europa occidental, con 3 grados centígrados más de temperatura que el promedio del periodo 1991-2020, con récords históricos como los más de 43 grados centígrados reportados en Francia.
Aproximadamente la mitad de la reducción de la cosecha prevista provino del maíz, principalmente utilizado para la alimentación del ganado, por lo que se prevé que pueda aumentar la demanda de importaciones de este cereal de proveedores como Ucrania o Brasil.
Otras consecuencias de las pérdidas de junio puede ser la menor disponibilidad de trigo para su exportación a países africanos, así como el traslado del aumento de los costes de los piensos a los ganaderos en los próximos meses.
Los analistas estiman que se verán perjudicados los bolsillos de los agricultores, pero que también se verá afectada la seguridad alimentaria del viejo continente.