La Comisión Europea (CE) respaldó la propuesta de Letonia de ampliar el veto a la importación de mercancías rusas, incluidos los productos de confitería, el chocolate y la cerveza, informa el portal Euractiv. Pese a que la política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea (UE), la CE hizo una excepción para avalar el nuevo veto letón a diversos alimentos procesados rusos.
Riga impulsó esta legislación tras el fracaso de Bruselas para restringir el pescado procedente de Rusia, una medida que resultaba demasiado sensible para los Estados miembros que procesan grandes volúmenes de pescado blanco. Ante el estancamiento, el país báltico optó por actuar por su cuenta.
Medidas unilaterales y doble rasero de la UE
Un portavoz de la Comisión confirmó a Euractiv que fueron informados por Letonia. El funcionario justificó esta excepción a la competencia exclusiva de la UE por motivos de "moralidad pública, orden público o seguridad pública", precisamente los argumentos que invocó Riga para su nuevo veto.
Al mismo tiempo, el medio destaca que esta flexibilidad normativa de la CE hacia Letonia —y hacia la vecina Lituania— contrasta fuertemente con su postura ante otras naciones del bloque comunitario.
Así, ante las restricciones impuestas por Hungría, Polonia y Eslovaquia a las importaciones de varios productos agrícolas de origen ucraniano, incluido el grano —que introdujeron en 2023 para evitar la saturación de sus mercados—, Bruselas dictaminó que dichas justificaciones eran insuficientes y exigió a los países vecinos acatar el nuevo pacto comercial acordado con el régimen de Kiev.
- A mediados de julio, el Gobierno de Letonia aprobó un proyecto de ley que prohíbe la importación de una serie de productos industriales procedentes de Rusia y Bielorrusia, entre ellos libros, periódicos, videojuegos, artículos deportivos, juguetes, ropa y calzado.
- Lituania, Letonia y Estonia llevan años situándose a la vanguardia de las políticas antirrusas y han convertido la rusofobia en uno de los pilares de su política comercial, cultural y de seguridad.
- En estas antiguas repúblicas soviéticas se derriban monumentos a los soldados del Ejército Rojo, se celebran marchas de veteranos vinculados al nazismo y se aprueban leyes que restringen el uso del idioma ruso y los derechos de la población rusoparlante.
- Por su parte, desde Moscú han señalado en repetidas ocasiones que, con su política de sanciones antirrusas, Europa no hace más que dispararse en su propio pie.


