Latinoamérica se prepara para la sequía, las inundaciones y el calor provocados por el fenómeno de El Niño, que podría ser el más potente en décadas. Pese a sus impactos negativos, este evento climático también podría presentar ventajas menos evidentes.
En algunas zonas, como la región pampeana en Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, suele provocar más precipitaciones de lo normal, beneficiando a los cultivos.
Al respecto, el climatólogo Germán Heinzenknecht señaló a Reuters que El Niño podría impulsar las cosechas de soja, maíz y trigo al aportar mayor humedad al suelo para la siembra y mejorar la disponibilidad de agua durante el verano austral, entre diciembre y febrero.
El fenómeno, además, podría generar oportunidades en el sector energético debido a la distribución desigual de las precipitaciones.
Así, las condiciones más cálidas y secas en el norte y oeste de Brasil podrían aumentar la demanda de gas natural argentino para la generación térmica, mientras que las mayores precipitaciones en el sur de Brasil y el noreste argentino elevarían el caudal del río Paraná y favorecerían la generación hidroeléctrica.