Una pareja viajó unos 100 kilómetros sin darse cuenta de que su hijo de 31 años había fallecido en el asiento trasero del automóvil. Según relata el Corriere della Sera, los padres pensaban que estaba dormido.
El joven, de origen rumano, sufrió un ataque cardíaco y murió sin llegar a pedir ayuda. La familia circulaba en dirección a Turín cuando, tras llamar al hijo y no obtener respuesta, se detuvieron en un área de descanso cerca de Voghera, en el norte de Italia. Al tocarlo comprobaron que no tenía pulso.
Los padres explicaron que las últimas palabras del joven se habían producido unos 100 kilómetros antes. Según informaron a los servicios de emergencia, sufría problemas cardíacos leves. El médico solo pudo constatar el fallecimiento.