El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia convocó este 18 de agosto al embajador japonés en Moscú, Akira Muto, para presentarle una protesta formal por las declaraciones vertidas por la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y su canciller, Toshimitsu Motegi, en relación con la reciente visita del presidente Vladímir Putin a la isla de Iturup, que forma parte del archipiélago ruso de Kuriles.
Islas Kuriles, principal escollo para un acuerdo de paz entre Rusia y Japón: Todo sobre la disputa
Japón reivindica las islas Kuriles del Sur —incluida Iturup— como sus "territorios del norte" y ya había expresado su malestar por la visita del mandatario ruso a la zona. Durante la reunión, el viceministro ruso de Exteriores, Mijaíl Galuzin, transmitió al embajador nipón una "decidida protesta" y tachó las declaraciones de Tokio de "absolutamente inaceptables e ilegales".
Galuzin insistió en que la soberanía y jurisdicción de Rusia sobre las Kuriles del Sur son incuestionables, y recordó que esos territorios pasaron a integrar el país tras la Segunda Guerra Mundial, en virtud de los acuerdos de las potencias aliadas y la Carta de la ONU.
La Cancillería señaló que cualquier intento de Tokio por cuestionar esa realidad, ya sea de manera directa o indirecta, resulta inadmisible. Asimismo, enmarcó la postura de Japón en su alineamiento con la política de sanciones del 'Occidente colectivo' contra Rusia y en su apoyo al régimen de Kiev. En este contexto, Galuzin advirtió al embajador que Moscú se reserva el derecho a tomar "medidas de contracción adecuadas" frente a lo que considera acciones hostiles.
Crisis diplomática
La tensión diplomática estalló tras la visita de Putin a las islas Kuriles el 13 de agosto. El mandatario llegó a la isla rusa de Iturup, donde visitó la planta pesquera Yasny y un hospital, entre otras instalaciones. Es la primera del líder ruso a las islas Kuriles, cuya parte sur es reclamada por Tokio, mientras Moscú reafirma su soberanía sobre el archipiélago, situado entre la península rusa de Kamchatka y la isla japonesa de Hokkaido.
Poco después, el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, expresó una "firme protesta" y afirmó que todos los "territorios del norte" —como Tokio denomina a la zona sur de las islas Kuriles, incluida Iturup— son "territorio japonés original desde el punto de vista histórico y legal", una reclamación que Moscú no reconoce, ya que insiste en su plena soberanía sobre el archipiélago.
Islas en disputa
Desde mediados del siglo XX, Moscú y Tokio llevaban a cabo negociaciones para llegar a un acuerdo de paz y fijar los resultados de la Segunda Guerra Mundial. El principal escollo para lograrlo es el desacuerdo sobre el destino de la parte sur de las islas Kuriles.
Cuando terminó la guerra en 1945, todo el archipiélago fue incluido en la Unión Soviética, pero Japón disputa la pertenencia de Iturup, Kunashir, Shikotan y un grupo de pequeñas islas deshabitadas. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha enfatizado repetidamente que la soberanía rusa sobre estos territorios cuenta con el marco legal internacional adecuado y está fuera de dudas.
Después de que Japón se uniera a las sanciones impuestas a Rusia por Occidente, Moscú se negó en marzo de 2022 a seguir negociando los temas relacionados con las Kuriles y el tratado de paz. En abril, Tokio volvió a referirse —por primera vez desde 2003— a la parte sur de las mismas como "ocupadas ilegalmente".
Rusia se apoya en los documentos de la Conferencia de Yalta, firmados en febrero de 1945, y considera que el sur de las islas le pertenecen como uno de los resultados de la Segunda Guerra Mundial y no son objeto de revisión. Por esta razón, Moscú considera ilegítima cualquier reclamación japonesa sobre esos territorios.