La Fiscalía surcoreana solicitó este martes la pena de muerte para Kim So-young, una joven de 20 años acusada de asesinar a dos hombres y de haber dejado inconscientes a otros cuatro tras darles bebidas adulteradas con fármacos después de consultar con ChatGPT, informan medios locales.
La joven ofrecía a sus víctimas bebidas con benzodiacepinas, un sedante que le había sido recetado para un trastorno psiquiátrico. Los encuentros se producían en moteles y cafeterías, donde adulteraba las bebidas con distintos pretextos. Los hechos ocurrieron entre 2025 y 2026.
Inicialmente, Kim reconoció haber administrado sustancias a algunas víctimas, pero aseguró que en ningún momento buscó acabar con sus vidas. Más tarde cambió su versión y afirmó que su intención era simplemente evitar situaciones de acoso o contacto físico no deseado. No obstante, los investigadores hallaron en su teléfono búsquedas sobre los efectos de mezclar pastillas para dormir con alcohol y si una sobredosis podría ser mortal.
Durante la audiencia, los familiares de las víctimas pidieron la pena capital, y el abogado de estos calificó a la acusada de "asesina en serie que apareció en una época en la que los asesinatos en serie son prácticamente imposibles".
Sin filtros
Cuando el caso saltó a los medios, la imagen de Kim So-young generó una atención inusitada. En redes sociales aparecía como una joven de rasgos perfectos y aspecto glamuroso, lo que llevó a algunos a mostrar simpatía hacia ella y dudar de su culpabilidad, influidos únicamente por su apariencia.
Sin embargo, esa percepción cambió radicalmente cuando la Policía publicó su foto real. La imagen mostraba a una persona muy diferente, sin filtros ni retoques digitales que solía emplear en sus publicaciones en las redes.