La maniobra iraní para hacer frente a la guerra económica de EE.UU.

Ciudadanos convierten divisas en oro ante la inflación, mientras el país busca mantener su resiliencia pese a las sanciones de Estados Unidos.

El oro se ha convertido en un refugio financiero clave para los iraníes en medio de la creciente presión económica externa y la caída del valor del rial.

La lógica detrás de esta tendencia es sencilla: proteger los ahorros de una moneda que se deprecia y trasladarlos a un activo que históricamente conserva su valor. Según el exgobernador del Banco Central de Irán, alrededor del 20 % de las reservas de divisas del país se han transformado en oro, lo que sitúa a Irán entre las naciones con mayor proporción de este metal precioso en sus reservas.

El Gran Bazar de Teherán se ha convertido en un termómetro de esta dinámica, donde vendedores y compradores coinciden en que la inflación y la devaluación del rial empujan a la población a buscar alternativas. Mohamad Rahimi, un vendedor de oro, señaló que "dada la situación actual del país, donde el dólar se aprecia y el precio del oro sube cada día, el dinero de la gente pierde valor de manera constante". Nazari, otro comerciante, agregó que sus clientes convierten sus ingresos excedentes en activos reales como divisas extranjeras, oro o plata, mes a mes y semana a semana, para no quedarse rezagados ante las fluctuaciones diarias.

La economía iraní bajo presión

Según el Consejo Mundial del Oro, el año pasado Irán estuvo entre los cinco mayores consumidores de oro del mundo, un dato destacable para un país sometido a sanciones. Además, la deuda externa iraní se mantiene relativamente baja, estimada en unos 3.000 millones de dólares en marzo de este año. Sin embargo, esto no ha impedido que la Administración estadounidense impulse lo que describe como un "déficit de dólares" en el país. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, afirmó que esta estrategia provocó la quiebra de uno de los bancos más grandes de Irán en diciembre, lo que generó una retirada masiva de depósitos y obligó al banco central a emitir más dinero, disparando la inflación.

En este contexto, los ciudadanos han optado por el oro como una red de seguridad frente a la pérdida de poder adquisitivo. Mojtabá Torabzadeh, otro vendedor, explicó que los iraníes aprendieron que depositar dinero en bancos con tasas de interés del 20 o 25 % anual no era rentable, ya que en solo tres meses la moneda pierde casi el 100 % de su valor. Mohamadi, un comprador, resumió la situación al afirmar que "la cuestión central aquí es la guerra y las sanciones", y que la gente compra oro o dólares para protegerse de la devaluación. En una economía marcada por la incertidumbre, el oro se presenta así como un pilar de la resiliencia económica iraní, más allá de ser una simple mercancía.