La decisión de la administración de Donald Trump de reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur ha encendido las alarmas entre los aliados de EE.UU. en Asia, que comienzan a replantearse hasta qué punto pueden depender de Washington para garantizar su seguridad, según reporta Politico.
Seúl aseguró que no fue informado previamente sobre el recorte de una semana en las maniobras conjuntas, mientras Trump anunció además que se reunirá con el líder norcoreano, Kim Jong Un, antes de que termine el año. El cambio se produce en un contexto marcado por la guerra con Irán y por el traslado del único portaviones estadounidense con base en Asia hacia Oriente Medio.
Diplomáticos y expertos asiáticos, que hicieron declaraciones al medio bajo anonimato, consideran que estos acontecimientos podrían acelerar una estrategia de mayor autosuficiencia militar.
"La tecnología de defensa estadounidense sigue siendo la mejor, y no es económico ni lógico que los países que ya dependen de ella cambien de rumbo o diversifiquen sus estrategias debido a problemas de interoperabilidad y mantenimiento. Pero creo que quienes puedan invertirán más en autodefensa para reducir su dependencia de la protección estadounidense a largo plazo", afirmó uno de los diplomáticos.
Corea del Sur busca ampliar sus vínculos con países de África, el Golfo y Japón, mientras otros gobiernos de la región estudian reforzar sus sistemas de defensa aérea y antimisiles, proteger sus instalaciones militares y profundizar la cooperación con Australia y países europeos.
Nuevas oportunidades para China
Japón y Filipinas ya han alcanzado acuerdos para fortalecer sus cadenas de suministro destinadas a ejercicios militares, mientras la India y Vietnam impulsan la coproducción de armamento. A más largo plazo, incluso ha resurgido el debate sobre la posibilidad de que Corea del Sur y Japón desarrollen sus propios arsenales nucleares si consideran insuficiente la capacidad disuasoria de EE.UU.
La creciente incertidumbre también podría abrir nuevas oportunidades para China. Según varios analistas, Pekín lleva años intentando reducir la influencia estadounidense sobre sus principales aliados en Asia, y las recientes decisiones de Washington podrían facilitar ese objetivo.