Xi y Trump ponen sus cartas sobre la mesa: ¿qué baza tiene cada uno?

La guerra con Irán, el control chino de las tierras raras y el futuro de las restricciones comerciales estarán entre los principales asuntos que condicionen las conversaciones.

El presidente de China, Xi Jinping, aterrizó en Washington, donde este jueves mantendrá conversaciones con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Su arribo coincidió con otra señal de distensión. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, anunció que Washington y Pekín habían acordado prorrogar hasta el 10 de enero la actual tregua comercial.

Sin embargo, pese al recibimiento ceremonial, ambos líderes llegan a las negociaciones con importantes bazas económicas y geopolíticas.

¿Qué cartas tiene Xi?

Los mandatarios afrontan la reunión con una percepción del tiempo muy diferente: mientras Trump está condicionado por las elecciones de mitad de mandato y la prolongada guerra con Irán, Xi se prepara para un cuarto mandato al frente del Partido Comunista de China, con otros cinco años por delante.

Y esa es una de las principales ventajas con las que cuenta el presidente chino. Trump ha declarado públicamente que le había pedido a Xi que no se involucrara más profundamente en el conflicto, mientras Washington también ha tratado de limitar los vínculos económicos de China con Teherán. Será Xi quien decida cómo actuar en una situación especialmente delicada para Trump.

El principal instrumento de presión de Xi sigue siendo las tierras raras. Estos minerales han estado en el centro de la relación entre EE.UU. y China al menos desde abril de 2025, cuando Trump anunció fuertes aranceles contra buena parte del mundo. China respondió, entre otras medidas, imponiendo sus propias restricciones al comercio de tierras raras, sentando las bases para varias rondas de negociaciones.

Como apunta Foreign Policy, Trump todavía no parece tener una respuesta clara a la baza de las tierras raras de China. La publicación señala que se estima que Pekín seguirá dominando las cadenas de suministro de estos minerales al menos hasta 2030, desde la extracción hasta las etapas de separación y fabricación de imanes.

Más allá de la economía, las carencias de EE.UU. en materia de tierras raras también tienen importantes implicaciones militares. El encuentro entre Trump y Xi se produce mientras la guerra con Irán ha agotado las reservas estadounidenses de municiones críticas, exponiendo aún más la dependencia del sector de defensa de EE.UU. de las tierras raras y otros minerales y metales estratégicos. La brecha acumulada para Washington se estima en 1,2 billones de dólares.

Las cartas de Trump

Por su parte, una de las principales bazas de Trump será una ley que le permite imponer aranceles de hasta el 100 % a los países que colaboren con Rusia e Irán.

Otra carta del presidente estadounidense es la cuestión de Taiwán, algo que tampoco oculta. Trump aún no ha aprobado un nuevo paquete de armas para Taiwán valorado en unos 14.000 millones de dólares. En diciembre, su Administración aprobó un paquete anterior de unos 11.000 millones de dólares, descrito como el mayor hasta ese momento.

Tras su reunión con Xi en Pekín en mayo, el mandatario estadounidense dijo que mantenía en suspenso el nuevo acuerdo y lo calificó de "muy buena ficha de negociación". En este contexto, Reuters informó de que el líder chino presionará a Trump sobre la cuestión de la isla.

Una cumbre para estabilizar la relación

No obstante, varios expertos consideran que la cumbre tendrá un carácter más estabilizador que competitivo.

"El objetivo de la cumbre es establecer la continuación de la tregua" alcanzada en Busan, afirmó Mary E. Lovely, investigadora principal del Peterson Institute for International Economics.

Fue después de aquella reunión cuando China reanudó el suministro de minerales estratégicos. EE.UU. quiere que esas entregas se aceleren y "por esa sola razón, Washington querrá que continúe la tregua", añadió Lovely.

Con ese objetivo, la experta considera que podría anunciarse la creación de un mecanismo comercial mediante el cual ambas partes redujeran sus respectivos aranceles sobre bienes por valor de 30.000 millones de dólares.