Libro revela la alianza secreta que hubo entre Israel y las dictaduras del Cono Sur

La colaboración de los israelíes con las dictaduras asumió el silencio de crímenes de lesa humanidad, indica el texto.

Las dictaduras de Uruguay (1973-1985) y de Argentina (1976-1983) mantuvieron en esos años un vínculo sumamente estrecho y de interés común con Israel para apoyarse a través de una política diplomática que les permitía darse mutuamente legitimidad política y mejorar su reputación frente a la comunidad internacional, especialmente ante las duras críticas por violaciones a los derechos humanos y la comisión de crímenes de lesa humanidad contra palestinos y comunistas.

Según recoge el medio uruguayo LaRed21, la cercanía de Tel Aviv con las dictaduras del Cono Sur está descrita en el libro 'Israel y las dictaduras en el Río de la Plata, una alianza política 1972-1984', escrito por el historiador uruguayo-israelí Gerardo Leibner, quien califica que tras los atentados de Hamás en territorio israelí el 7 de octubre de 2023, el Gobierno de Benjamín Netanyahu lidera "una guerra de exterminio en Gaza" que ha cruzado "muchas franjas rojas".

En el mencionado libro, presentado el pasado 24 de septiembre, Leibner resume el resultado de una investigación realizada con material del Archivo Estatal de Israel donde se encuentra información de que diplomáticos israelíes colaboraron de forma reservada con los dictadores uruguayos para construir una imagen de gobierno militar ante la prensa y legisladores de EE.UU., mientras Jimmy Carter era el titular de la Casa Blanca.

La colaboración de los israelíes con las dictaduras asumió el silencio de crímenes de lesa humanidad cometidos, incluso, contra ciudadanos de origen judío, que fueron torturados, asesinados y desaparecidos. El pacto, según relata el reportaje, se fundamentaba en que ambos se respaldaban ante las críticas internacionales. Por un lado Tel Aviv era presionado por su continuada política contra los palestinos y por otro, los dictadores buscaban mejorar su imagen tras descubrirse la sistemática persecución y desaparición de militantes comunistas o de cualquier persona que identificaran como rebelde o de izquierda. "La alianza con el régimen requería precisamente eso: negar, minimizar, cerrar ojos, oídos y bocas", relata Leibner en su texto.

"Un elemento clave en la alianza que Israel entretejió con ambas dictaduras (uruguaya y argentina) fue su disposición a acallar o mitigar denuncias sobre antisemitismo", expune Leibner en el libro, donde resalta que las autoridades israelíes pasaron por alto "su promocionada razón de ser", que es combatir y denunciar el antisemitismo donde fuera. "No solo negaban el tratamiento antisemita hacia presos, sino que también minimizaban las amenazas de bombas que habían recibido escuelas e instituciones judías", dijo el autor sobre los diplomáticos de Israel, quienes por su parte advertían a las dictaduras de supuestos nexos entre rebeldes locales y la comunidad palestina.

En Argentina también se aplicó el mismo patrón pero con más gravedad, de hecho unos 1.500 judíos figuran entre los desaparecidos de la dictadura, añade el reporte. En esa época el embajador israelí Ram Nirgad gestionó ante el rabinato supremo de Israel una autorización excepcional para que el rabino Salomon Ben Hamou asistiera a la boda del hijo de Jorge Rafael Videla en una iglesia. Esa cercanía llegó incluso hasta los cuerpos de inteligencia. El Mossad israelí y la SIDE argentina establecieron comunicaciones sobre desaparecidos y detenidos judíos. De igual forma, Tel Aviv presionó a Montevideo y Buenos Aires de no sumarse al bloque de los no alineados, a que no reconocieran a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) o habilitaran una representación de Palestina o de la Liga Árabe.