La guerra contra Irán y las alteraciones del tránsito por el estrecho de Ormuz sacudieron el mercado mundial de materias primas, con efectos muy diferentes sobre el petróleo, los metales preciosos y los industriales. Citi considera que la evolución de esa estratégica vía marítima será determinante para los precios hacia 2027, junto con las decisiones de tasas de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU. y la demanda vinculada con la inteligencia artificial, según Bloomberg Línea.
El petróleo registra precios elevados en medio de las actuales tensiones, pero también aparece como uno de los productos con mayor riesgo de corrección. Con el Brent en torno a 106 dólares por barril al momento del informe, Citi proyecta que caiga a 75 dólares en un horizonte de hasta tres meses y a 70 dólares entre seis y 12 meses, retrocesos del 30 % y 34 %, respectivamente. Para el WTI, que rondaba los 94 dólares, anticipa descensos hasta 71 y 66 dólares en esos mismos plazos.
La clave está en Ormuz. Citi asigna un 60 % de probabilidad a que los flujos por el estrecho se normalicen hacia finales de este año y considera que distintos factores políticos, económicos y militares podrían conducir a ese escenario durante el cuarto trimestre. Si ocurre, el Brent podría situarse entre 65 y 70 dólares durante 2027. La incertidumbre, sin embargo, sigue siendo elevada: otros analistas consultados por Reuters consideran que las perturbaciones en las exportaciones del Golfo podrían prolongarse y elevaron sus previsiones para el crudo.
Una caída del petróleo tendría efectos mucho más amplios. El gasto mundial en crudo se encuentra cerca de los 5 billones de dólares anualizados, aproximadamente el 4 % del producto interno bruto (PIB) global, frente a unos 2,6 billones en enero. Citi calcula que una reapertura de Ormuz podría recortar en alrededor de 2 billones de dólares el gasto mundial en productos petroleros, aliviar las presiones inflacionarias y abrir espacio para una reducción de las tasas de interés.
Qué ocurre con los minerales
Ese escenario favorecería especialmente a los metales preciosos. Citi proyecta que el oro pase desde los 4.276 dólares por onza considerados en su informe hasta 4.800 dólares en los próximos tres meses y 5.000 dólares entre seis y 12 meses, avances del 12 % y 17 %. La plata tendría todavía más recorrido: desde 64,1 dólares por onza hasta 75 dólares a corto plazo y 90 dólares entre seis y 12 meses, lo que supondría una suba de hasta el 40 %.
El panorama para el cobre es más moderado. Citi mantiene una posición neutral a corto plazo y proyecta 15.000 dólares por tonelada en los próximos tres meses y 14.500 dólares entre seis y 12 meses. Sin embargo, observa riesgos alcistas a mediano plazo por el crecimiento de las redes eléctricas, los centros de datos, las energías renovables, los vehículos eléctricos y la industria militar. El banco destaca especialmente el papel del metal en la competencia tecnológica entre EE.UU. y China y en la expansión de la inteligencia artificial.
Así, el mapa que dibuja Citi tiene ganadores y perdedores diferentes según el horizonte temporal: la crisis mantiene elevada la energía mientras persistan las restricciones en Ormuz, mientras que una normalización golpearía al petróleo y podría beneficiar a los metales preciosos a través de una menor inflación y tasas más bajas. El rumbo dependerá, en última instancia, de la guerra, el tránsito por el estrecho y las próximas decisiones de la Fed.