Japón desarrollará un misil de largo alcance más barato que podrá utilizarse en grandes cantidades para debilitar las defensas antimisiles del enemigo, reporta el periódico Nikkei.
La nueva arma se utilizará, entre otras cosas, para atacar buques de un potencial adversario. En la producción de los misiles se emplearán componentes civiles, como cámaras cuyas prestaciones son considerablemente inferiores a las de sus equivalentes militares, lo que permitirá reducir considerablemente los costes.
Serán menos precisos y potentes, pero la estrategia consiste en que el enemigo los derribe, agotando sus reservas de interceptores. De este modo, los misiles japoneses lanzados posteriormente podrán alcanzar sus objetivos.
El misil complementará a los misiles guiados antibuque japoneses Tipo 25 y a los misiles Tomahawk de fabricación estadounidense. El precio de estos últimos asciende a 2,54 millones de dólares por unidad, lo que podría poner a Japón en una situación difícil en caso de restricciones presupuestarias.
Anteriormente, China y Rusia se pronunciaron sobre la militarización creciente de Japón. China criticó al Gobierno japonés por evitar una reflexión sincera sobre las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y por difuminar su responsabilidad histórica, subrayando, que las acciones de Tokio "alarmaron aún más a los vecinos asiáticos y a la comunidad internacional respecto a lo que realmente está haciendo Japón". Mientras tanto, Moscú instó a Tokio a abandonar los intentos de "retocar las páginas inhumanas de su propia historia", al haber sido "uno de los principales agresores de la Segunda Guerra Mundial".


