Hace un siglo, en la década de 1920, el egiptólogo Flinders Petrie sugirió que los sirvientes de los faraones eran sacrificados tras la muerte de sus señores. Ahora, la investigadora Roselyn Campbell de la Universidad de Purdue, EE.UU., ha confirmado que tenía razón, informa Phys.org.
La investigadora estudió en detalle 46 cráneos del antiguo Egipto descubiertos por Petrie en la década de 1920 en la antigua ciudad egipcia de Abidos y descubrió signos de muerte violenta en los restos, expone su estudio, publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology.
Los cráneos pertenecían a enterramientos secundarios alrededor de los complejos funerarios reales de la Primera Dinastía (en torno a 3078-2900 a. C.) en Umm el Qaab, Abidos, donde cientos de funcionarios de la corte y artesanos fueron enterrados junto a los primeros reyes.
Campbell revisó los registros de archivo de Petrie y luego aplicó técnicas forenses modernas a los hallazgos. Resultó que 18 de los 46 cráneos mostraban claros signos de traumatismo craneal severo: fracturas lineales, cortes afilados y heridas cortantes. Esto significa que al menos el 39 % de las personas sepultadas no murieron por causas naturales y podrían haber sido matadas deliberadamente con golpes en la cabeza.
Según la investigadora, este es un ejemplo clásico de "sacrificio a acompañantes": una práctica en la que personas cercanas al faraón en vida eran asesinadas tras la muerte del gobernante para que continuaran sirviéndole en el más allá.
Anteriormente, los arqueólogos habían encontrado evidencias de estas sangrientas tradiciones entre otras civilizaciones antiguas, por ejemplo, en el entierro de la reina Puabi de la ciudad-Estado de Ur, en Mesopotamia. En la tumba de la soberana, lujosamente decorada, yacían los cuerpos de más de setenta acompañantes: mujeres de su corte, guerreros con cascos de cobre, músicos junto a sus liras, y cocheros junto a los bueyes que tiraban de los carros.
En el antiguo Egipto, esta práctica fue reemplazada finalmente por otra simbólica, colocando figurillas de los sirvientes en las tumbas.
Cabe señalar que el estudio de Campbell presenta varias limitaciones significativas. Dado que los científicos solo disponen de cráneos, no será posible determinar la causa exacta de muerte de todos los individuos enterrados. Algunos sirvientes podrían haber fallecido a causa de otros actos violentos, como estrangulamientos. La experta planea estudiar los esqueletos restantes para esclarecer la situación.