Un sobreviviente del tiroteo de 2009 en la base militar de Fort Hood, en EE.UU., expresó su rechazo a que la ejecución de Nidal Malik Hasan, autor del ataque, se transmita sin censura al público, aunque considera que el fusilamiento es un método adecuado para el condenado.
Alonzo Lunsford recibió siete disparos durante la masacre, que dejó 13 muertos y 32 heridos. El fusilamiento de Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército estadounidense, fue anunciado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y aprobado por el presidente Donald Trump.
En una entrevista con la BBC, Lunsford sostuvo que el fusilamiento es una forma de ejecución apropiada para Hasan, condenado a muerte en agosto de 2013, y argumentó que otros métodos serían demasiado indulgentes. "La inyección letal sería hacerle un favor", afirmó, al referirse también a la cámara de gas como una alternativa que, a su juicio, supondría un trato más favorable para el condenado.
Sin embargo, el sobreviviente estableció una diferencia entre respaldar el método y mostrar la ejecución públicamente. "No estoy de acuerdo con que se muestre todo el procedimiento sin censura al público en general", dijo Lunsford. También rechazó que la difusión de la ejecución se convierta en un espectáculo para el entretenimiento del público.
"Me hice el muerto"
Al recordar el ataque del 5 de noviembre de 2009, Lunsford contó que Hasan se levantó de su silla, saltó sobre un mostrador y comenzó a disparar. Mientras buscaba una salida trasera, recibió un primer disparo por encima del ojo izquierdo y otros dos en la espalda cuando intentaba refugiarse detrás de un escritorio. "En ese momento me hice el muerto", relató.
Cuando Hasan se alejó, Lunsford aprovechó para ayudar a otro soldado herido y salir del edificio. Según su testimonio, el atacante se acercó por detrás y volvió a dispararle. Entre los recuerdos que todavía le afectan, mencionó el de una mujer que le dijo a Hasan que estaba embarazada. Después de oír un disparo, recordó sus últimas palabras: "Dios mío, mi bebé, mi bebé".
La ejecución está prevista para el 3 de diciembre y será la primera ejecución militar en Estados Unidos desde abril de 1961. También será la primera vez desde 1945 que las Fuerzas Armadas estadounidenses recurran a un pelotón de fusilamiento.


