La crisis energética sigue haciendo estragos en todo el mundo y ya golpea a los consumidores y a la industria. Mientras Rusia y Estados Unidos alcanzan un acuerdo sobre el suministro de combustible, Europa vuelve a demostrar su desconexión de la realidad al aprobar un nuevo y muy amplio paquete de sanciones contra Rusia que podría perjudicar a sus propios ciudadanos.
Europa sanciona, EE.UU. negocia
El lunes, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea aprobaron casi 1.600 nuevas inclusiones en las listas de sanciones dirigidas contra el complejo militar-industrial ruso, anunció la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien calificó la medida como "la mayor ampliación de nuestras sanciones".
Al anunciar la decisión, Kallas también instó a Estados Unidos a adoptar medidas similares. "Si EE.UU. se sumara a las sanciones de la UE contra Rusia, realmente podríamos ejercer presión para que Rusia ponga fin a esta guerra", afirmó.
La medida llega precisamente cuando la Administración estadounidense intenta aliviar la presión que ejercen los elevados precios de los combustibles y la escasez de suministro sobre los mercados mundiales.
Este 9 de octubre, Donald Trump anunció que mantuvo una conversación "muy exitosa" con Vladímir Putin, durante la que acordaron, según precisó el inquilino de la Casa Blanca, que Rusia suministre cientos de miles de toneladas de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial, un anuncio que dejó atónitos a los aliados occidentales de Estados Unidos.
En ese marco, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció la suspensión temporal de las sanciones sobre las entregas de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027. Quedan autorizadas todas las transacciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de combustible diésel de origen ruso, incluida su entrada a territorio estadounidense.

A su vez, el viceprimer ministro ruso, Alexánder Novak, anunció que Moscú comenzará a levantar de inmediato la prohibición de exportación de diésel. "Rusia está dispuesta a suministrar volúmenes adicionales de diésel al mercado estadounidense, así como a todos nuestros socios", afirmó. Se prevé exportar 300.000 toneladas en octubre, 500.000 toneladas en noviembre y hasta un millón de toneladas en diciembre. A largo plazo, los suministros podrían alcanzar los tres millones de toneladas mensuales.
Al referirse al mercado energético mundial, la parte rusa confirmó su disposición a suministrar petróleo y productos derivados. "Estoy convencido de que esto tendrá un impacto positivo en toda la economía mundial", señaló Putin.
En solidaridad con Kiev, Europa respondió al acuerdo con nuevas sanciones, pese a ser una de las regiones más afectadas por el encarecimiento de los combustibles.
La factura energética le pasa la cuenta a Europa
Las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles ya se hacen sentir en todos los ámbitos de la vida europea. A finales de septiembre, el precio medio del diésel en la UE alcanzó un récord de 2,23 euros por litro, frente a los 2,16 euros de la semana anterior. Diecinueve países del bloque, entre ellos Alemania, Francia e Italia, registraron máximos históricos. Aunque los precios bajaron ligeramente en octubre, hasta los 2,10 euros por litro, siguen siendo un 40% superiores a los de hace un año.
Los depósitos de gas de la UE están llenos solo en un 67 %, frente al 80 % del año pasado. Los analistas advierten de posibles subidas de precios durante el invierno, especialmente ante la prohibición de todas las importaciones de gas natural licuado ruso a partir del 1 de enero de 2027.
Pese a su compromiso con las normas ecológicas, prácticamente todo el transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea depende del diésel, lo que ya supone un elevado coste para el bloque. La organización Transport & Environment estima que el encarecimiento del combustible genera un sobrecoste de 203 millones de euros (unos 226 millones de dólares) diarios para Europa. Desde finales de febrero, el gasto adicional acumulado solo en diésel para el transporte por carretera ronda los 40.000 millones de euros (unos 45.000 millones de dólares).
El abandono del combustible ruso y la apuesta por los suministros estadounidenses han dejado a Europa en una posición aún más vulnerable. En agosto, EE.UU. suministró cerca de la mitad del diésel importado por la UE, mientras que la cuota del combustible estadounidense en las importaciones del Reino Unido y los Países Bajos alcanzó entre el 62% y el 72%.
En este contexto, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, advirtió de que Europa podría acabar siendo la gran perjudicada por el nuevo acuerdo y por su propia política de confrontación.
"Advierto a los políticos antiestadounidenses y rusófobos de que pronto podrían estar repostando en las gasolineras de la Unión Europea con diésel estadounidense caro, pero de origen ruso", declaró el pasado domingo.
Llevar la confrontación hasta el final
Según declaró a RT Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil de Bangladés, esta medida demuestra que los líderes europeos son "tan ignorantes como arrogantes".

"Todas las ventajas competitivas de las que gozaba Europa antes de 2022 han desaparecido. Rusia ha evolucionado y se ha adaptado a las nuevas circunstancias y al nuevo entorno económico, preparándose con acierto para contrarrestar la inevitable guerra económica de Europa después de 2014", añadió el experto.
Al responder a la pregunta de por qué los líderes europeos mantienen este rumbo pese a todos los costes, Simons afirmó que "la calidad y el nivel intelectual de los 'líderes' europeos se encuentran en un estado lamentable y a un nivel extraordinariamente bajo".

"Pero el orgullo personal y la incapacidad de admitir que se equivocan y que son absolutamente incompetentes hacen que, a título personal, sean incapaces de cambiar de rumbo", concluyó el experto.


