El acuerdo entre Rusia y Estados Unidos para suministrar diésel al país norteamericano ya ha provocado una caída de los precios mundiales del petróleo. El crudo cayó por debajo de los 92 dólares por barril el martes, poniendo fin a una racha alcista de tres sesiones.
Para Estados Unidos, el acuerdo también podría aliviar la presión sobre los mercados antes de las elecciones de medio mandato.
Los posibles beneficios para Moscú no solo podrían tener un efecto económico en su industria, sino también repercusiones políticas que trasciendan el mercado interno.
Un paso hacia el levantamiento de las sanciones
Según Ígor Yushkov, analista principal de la Fundación para la Seguridad Energética Nacional, el acuerdo podría contribuir al levantamiento de las sanciones contra el combustible ruso que Estados Unidos impuso en 2022.
¿Qué es el diésel y por qué mueve la economía mundial?
"Rusia intentará sacar el máximo partido de esta situación y solicitar aclaraciones sobre estas sanciones. Lo ideal sería conseguir una flexibilización de las sanciones contra las petroleras rusas. Porque surge la pregunta de cómo venderá Rusia diésel a Estados Unidos si las cuatro mayores compañías rusas que producen este combustible —Rosneft, Lukoil, Surgutneftegaz y Gazprom Neft— figuran en la lista de personas y entidades sancionadas", señala el experto.
"Sería extraño que las empresas rusas, al estar sometidas a sanciones, tuvieran que recurrir a un montón de intermediarios para que los compradores estadounidenses no supieran de dónde procede el diésel. Pero, por ahora, la situación parece ser precisamente esa. Por eso, habría que retirar de la lista de sanciones al menos a una empresa, y preferiblemente a todas. Esto permitiría reducir considerablemente nuestros costes de suministro al mercado mundial. Para nosotros, también sería muy beneficioso que se interpretara que está permitido mantener relaciones comerciales con estas compañías", sostiene el analista.
Relaciones con EE.UU. al margen de Ucrania
Según escribió el analista militar Serguéi Poletáyev en un artículo exclusivo para RT, una de las ventajas menos evidentes para Rusia es haber demostrado que Moscú y Washington pueden mantener relaciones al margen del conflicto ucraniano.
"Ahora el muro de sanciones puede desmontarse ladrillo a ladrillo, restableciendo vínculos allí donde ambas partes salgan ganando: lanzando nuevos proyectos energéticos en el Ártico, por ejemplo, haciéndose cargo conjuntamente de lo que queda del gasoducto Nord Stream 2 o resolviendo la venta de los activos de Lukoil en el extranjero. Ucrania ya no tiene nada que ver con ese proceso ni ninguna influencia sobre él", opina.
Además, si Kiev continúa atacando las refinerías rusas, sus relaciones con Washington podrían deteriorarse aún más. Donald Trump ya ha afirmado que Ucrania necesita un nuevo líder en lugar de Vladímir Zelenski.
"Para Rusia, lo ideal sería que Estados Unidos utilizara esto como pretexto para suspender los suministros de armas y de inteligencia a Ucrania. Pero no conviene contar con ello, porque EE.UU. considera este conflicto una oportunidad para ganar dinero. Bajo la presidencia de Trump, Estados Unidos ha dejado de suministrar armas gratuitamente", considera Ígor Yushkov.
Divisiones en Europa
Otra ventaja menos evidente es que el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia ha generado discrepancias entre los países europeos y ha abierto un debate sobre si Bruselas debe mantener su política de confrontación con Moscú.
La cúpula europea reaccionó con dureza al acuerdo ruso-estadounidense. La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, criticó el paso de Washington y afirmó que "no es el momento de relajar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará".
Por su parte, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, denunció que la política de sanciones antirrusas de Bruselas —que ha privado a los propios europeos del acceso a los recursos energéticos rusos, más baratos— demuestra la ingenuidad de los dirigentes de la Unión Europea, mientras que Trump y Putin defienden los intereses de sus respectivos países. En este sentido, advirtió que la UE terminará repostando diésel estadounidense caro que, en realidad, será de origen ruso.
"Advierto a los políticos antiestadounidenses y rusófobos de que pronto podrían estar repostando en las gasolineras de la Unión Europea con diésel estadounidense caro, pero de origen ruso", declaró el pasado domingo.
"Algunos políticos ya están diciendo que también deben pensar en sus propios intereses y resolver sus problemas económicos como hacen los estadounidenses: si les resulta rentable comerciar con Rusia y comprarle diésel, lo hacen. Quienes en Europa defendían volver a la racionalidad y hacer lo que más convenga al propio país pueden ahora poner a los estadounidenses como ejemplo ante sus electores", considera Ígor Yushkov.
¿Qué pasará si fracasa el acuerdo?
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de no tener éxito el acuerdo con Washington, Rusia podrá igualmente seguir exportando este combustible.
"Está claro que Rusia habría comenzado a exportar diésel incluso sin un acuerdo con Estados Unidos. Simplemente lo habríamos suministrado a otros países: Turquía, Brasil, India y los países de Oriente Medio. Pero vincular estas exportaciones a las negociaciones políticas con Estados Unidos y obtener determinadas ventajas políticas adicionales resulta, por supuesto, más beneficioso", señala el experto.