Europa vuelve a tirar del manual de siempre: cuando algo sale mal o incomoda, la culpa es de Rusia.
Esta vez le tocó al primer ministro británico, Andy Burnham, que desenterró el Brexit de hace diez años para acusar a Moscú de haber metido mano en la votación. El problema es que sus propios compatriotas, desde Boris Johnson hasta el jefe del MI5, se encargaron de desmentirlo.
Burnham busca la huella rusa
En el pódcast The Rest Is Politics, el primer ministro británico afirmó el domingo que era importante dejar "constancia pública" de que Rusia había interferido en el referéndum sobre el Brexit.
"Al llegar a Downing Street hice la pregunta: '¿Hubo injerencia de Rusia en el referéndum de 2016?'. Y he recibido una respuesta clara: 'Sí, la hubo'". Burnham no explicó de qué manera, según él, Rusia interfirió en el referéndum ni detalló en qué pruebas se basaba esta afirmación.
Sin embargo, el primer ministro se apresuró a atribuir también a la injerencia rusa el auge en Francia y Alemania de los partidos descontentos con el rumbo actual de sus líderes.
"Quiero decir, ahora es importante dejar constancia clara de estas cosas y, creo, ayudar a los votantes de Alemania y Francia a entender que parte de esta política está instigada por nuestros enemigos, concretamente Rusia", dijo.
Fuego amigo en Londres
Las palabras de Burnham indignaron a la clase política británica, sobre todo a quienes defendieron el Brexit. Incluso Boris Johnson, que sacrificó su carrera en el altar de la lucha contra Rusia, afirmó que no hay pruebas de la injerencia de Moscú.
"En cuanto me convertí en ministro de Exteriores, hice la misma pregunta a los servicios de seguridad y me respondieron que no había pruebas de ninguna injerencia exitosa en el referéndum de 2016, ni de Rusia ni de ninguna otra potencia", señaló el ex primer ministro.
Katie Lam, secretaria de Comunidades del gabinete en la sombra, afirmó que es "profundamente irresponsable que el primer ministro difunda acusaciones no probadas sobre una injerencia rusa solo porque no le gusta el resultado de una votación democrática".
Por último, el jefe del MI5, Ken McCallum, pidió a la ciudadanía no exagerar el impacto de la supuesta influencia rusa. "Hay una diferencia realmente importante entre un intento de injerencia y un resultado alterado… Es bastante importante centrarse en la diferencia entre lo que pudo haberse intentado y lo que realmente resultó", dijo el martes el jefe del espionaje británico.
El Brexit, a revisión
No es la primera vez que el flamante primer ministro británico saca el tema del Brexit. Durante la conferencia del Partido Laborista en septiembre, Burnham afirmó que el Brexit "ha hecho más daño que bien" y se comprometió a poner en marcha una revisión de fondo de la relación del país con la Unión Europea.
En una entrevista posterior, Burnham volvió a defender que Londres debería estudiar distintas opciones para su futura relación con la UE, incluida no solo una eventual reincorporación plena, sino también un regreso al mercado único europeo o a la unión aduanera.
La idea, sin embargo, recibió críticas. En una conversación con RT, George Galloway, político británico y fundador del Partido de los Trabajadores de Gran Bretaña, criticó la intención de Londres de volver a la Unión Europea.
"Metafóricamente hablando, cuando empezó el Mundial ni siquiera era diputado, y cuando terminó ya era primer ministro. Así que no tiene ningún mandato para hacer algo tan importante y potencialmente tan divisivo como devolver al Reino Unido a la Unión Europea", señaló.
Galloway recuerda que la salida de la UE la decidieron los propios británicos en las urnas y, en su opinión, solo ellos podrían deshacerla con un nuevo referéndum. "17,4 millones de británicos votaron a favor del Brexit. Es la mayor votación a favor de alguien o de algo en toda la historia del Estado británico, y solo otro referéndum, que será muy reñido —se lo aseguro—, podría revertir la decisión de salir de la Unión Europea", indicó.
Aunque, para Galloway, la pregunta de fondo es otra: ¿para qué volver a un bloque que, según él, atraviesa su peor momento?
"La Unión Europea es un desastre, se está cayendo a pedazos. Sus líderes son odiados por sus propios pueblos. A los líderes de Alemania, de Francia, del Reino Unido, sus pueblos los odian abiertamente. A los de Italia también", indicó.
Ante cualquier duda, culpar a Rusia
El investigador de política británica Vasili Yegórov afirmó que la "cruzada" de Burnham contra el Brexit se debe a que pretende revisar sus resultados.
"Estas declaraciones no dejan dudas de que Burnham tiene la firme intención de revisar el 'statu quo' en torno al Brexit, que respetaron no solo los primeros ministros conservadores, sino también Keir Starmer", señala.
"En cuanto a quién interfirió realmente en la campaña previa al referéndum, basta con recordar la visita y los discursos de Barack Obama, que intervino abiertamente y llamó a votar en contra de la salida de la UE. A esto se pueden añadir Hillary Clinton, Angela Merkel y François Hollande. La cosa no queda muy equilibrada", añadió.
Inmiscuir a Rusia para resolver los problemas internos se ha convertido hace tiempo en una receta europea probada, que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, resumió de forma concisa.
"Ya han oído al comandante supremo aliado decir: 'Cuando puedan, cuando estén seguros de que se trata de los rusos, o casi seguros de que se trata de los rusos, atribúyanlo a los rusos', tal y como hizo Estonia", declaró el 1 de octubre.
Parece que los líderes del continente europeo tomaron nota del consejo.