Como "una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde" y "monstruosos" calificó este martes la jueza Valerie Caprioni, adscrita al Distrito Federal de Manhattan, a los hermanos Tal, Oren y Alon Alexander, quienes fueron hallados culpables de usar su posición de privilegio como herederos de un emporio inmobiliario para drogar y violar a decenas de mujeres, y a los que les impuso una sentencia de 30 años de prisión, reporta The New York Post.
"Mi opinión sobre los acusados era que se parecían mucho al Dr. Jekyll y Mr. Hyde. No me refiero a las personas como monstruos porque incluso los violadores pueden cambiar, pero su conducta fue monstruosa", sostuvo la togada ante una sala llena de mujeres que padecieron la violencia sexual de los Alexander. Sus palabras, según refirió, estuvieron basadas en los testimonios de las víctimas, quienes los calificaron de "sádicos, masoquistas y depredadores sexuales".
Caprioni subrayó que sus crímenes "causaron estragos" en la vida de las agraviadas y enfatizó la gravedad de los delitos cometidos, al referir que ninguno de sus amigos –incluidos los más cercanos y los de más larga data– envió una carta al tribunal para apoyarlos, mientras que las que se recibieron procedían del entorno de sus adinerados padres, Shlomy y Orly Alexander, dueños de la empresa Kent Security, con base en Miami.
Uso del estatus social
Los miembros del jurado escucharon pruebas de cómo los hermanos agredían sexualmente a sus víctimas –en ocasiones, cooperando entre sí– en mansiones de lugares exclusivos para ricos como Los Hamptons, apartamentos en Nueva York, en un viaje a Aspen –conocido centro turístico de invierno– para esquiar y durante un crucero por el mar Caribe. Según la investigación, los hechos se produjeron en el lapso comprendido entre los años 2008 y 2021.
"Los acusados se aprovechaban de mujeres y niñas, utilizando drogas y violencia para incapacitarlas y poder violarlas", sostuvo el fiscal federal de Manhattan, Jamie McDonald. Según la Fiscalía, "los acusados llevaron años haciendo esto, infligiendo un daño incalculable a muchísimas mujeres jóvenes. Y, durante años, utilizaron sus carreras y su estatus social para ocultar el peligro que representaban". Así, remató, "la sentencia de hoy deja claro que esta conducta cobarde y siniestra es extraordinariamente grave y será castigada severamente".
Pese a la evidencia, los hermanos Alexander insistieron en no admitir los hechos y en justificar veladamente la violencia sexual a partir de la asistencia a fiestas y la promiscuidad.